¿Quién no se ha tomado alguna vez alguna copa? ¿Quién no ha comido de vez en cuando con un poco vino? El consumo de alcohol está muy extendido en nuestra sociedad, es más, en algunas circunstancias incluso está bien visto. Por ejemplo, en EEUU se estima que hay 10 millones de adultos que son bebedores problemáticos, y otros 3,3 millones comprendidos entre las edades de 14 a 17 años. En Europa, en España y por supuesto en Asturias, su consumo también está muy extendido.

El alcohol y las bebidas alcohólicas no se pueden considerar alimentos, sin embargo, sí que tienen implicaciones nutricionales. ¿Por qué? Pues porque un gramo de alcohol aporta 7 kilocalorías (intermedio en aporte energético entre grasa e hidratos de carbono). Además, no debemos olvidar que el alcohol tiene efectos nocivos para la salud, es de por sí tóxico y además afecta a diferentes procesos digestivos, metabólicos, psicológicos, etc. Tampoco podemos olvidar la relación entre alcohol y problemas familiares, accidentes de tráfico, riesgos laborales…

alcohol-metabolizacionEl alcohol no se digiere: nada más ingerirlo ya empieza a absorberse por la boca, también en el estómago y, por supuesto, la mayor parte se absorbe a nivel del duodeno-yeyuno. Por lo tanto se absorbe rápido, pero la velocidad también depende de si hemos tomado alimentos o no (si tomamos alimentos la absorción es más lenta por el efecto diluyente y también por el enlentecimiento del vaciamiento gástrico). Una vez absorbido el alcohol se distribuye en espacio acuoso intra y extracelular pero no en la grasa, de manera que a más tamaño más alcohol “ aguantaré”. El hombre aguantará más que la mujer entre otras cosas por la mayor fracción grasa de éstas. Como es lógico, el alcohol debe eliminarse de alguna forma y el 95% se elimina a través de nuestro hígado y el resto por los pulmones (de ahí la prueba del alcoholímetro). Sin embargo, la capacidad de metabolizar el alcohol es muy diferente según la raza, el sexo (el hombre más que la mujer), la edad, estado nutricional, etc. Hasta tal punto varía que hay personas que son capaces de metabolizar casi 400 miligramos de alcohol por kilo de peso corporal y por hora y otros poco más de 50 miligramos por kilo de peso corporal y por hora.

Pero ¿cómo se metaboliza el alcohol desde el punto de vista bioquímico? Pues existen 3 vías diferentes:

  1. Ruta de alcohol y aldehído deshidrogenasa hepática. En esta ruta el alcohol acaba originando ácido acético en el hígado, y éste ácido puede transformarse en el hígado o en tejidos periféricos. Sea como fuere, lo importante es que a partir del alcohol original se puede originar energía, cuerpos cetónicos o ¡ácidos grasos que se pueden almacenar en el tejido adiposo!
  2. Vía de la Catalasa. Permite convertir el alcohol en acetaldehído, y se da en diversos tejidos. Esta vía no se induce por el consumo crónico de alcohol y es menos importante que la anterior .
  3. Sistema Microsomal Oxidativo del etanol( MEOS). A partir del etanol, por una ruta hepática obtenemos calor. Ésta ruta es inducible por alcoholismo crónico. Esto explica que ciertas personas que son alcohólicos crónicos y además viven en la calle expuestos a las inclemencias del invierno se mueran de frío a pesar de beber mucho alcohol. Estas personas tienes las dos otras dos vías de metabolización del alcohol ya “fatigadas” y por tanto su cuerpo usa mucho esta vía, esto hace que sea una máquina de despilfarrar calor y por tanto se enfrían pues irradian todo el calor al exterior, pudiendo llegar a morirse de frío.

Vino-o-cervezaPara la población española la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria en su pirámide alimentaria establece que se podrían consumir algunas bebidas alcohólicas de forma moderada y son la cerveza y el vino. Ambas bebidas ¡tomadas con moderación! puede tener efectos positivos sobre la salud (prevención cardiovascular, por ejemplo). Sin embargo, se suele decir que a quien no beba nunca no se le puede recomendar beber ni siquiera cerveza o vino ya que gran parte de los beneficios de esas bebidas podemos encontrarlos en sus elementos de origen (mosto de uva, uvas, cebada, levadura de cerveza…) y la ingesta de alcohol siempre tiene un cierto riesgo de adicción.

Veamos ahora que ocurre cuando queremos compatibilizar alcohol y deporte:

La posición del American College of Sports Medicine (ACSM) es:

  • El consumo agudo de alcohol puede ejercer un efecto negativo en una serie de destrezas psicomotoras, tales como el tiempo de reacción, la coordinación de ojos y manos, la precisión, el balance y coordinación compleja.
  • El consumo agudo de alcohol no afecta sustancialmente a las funciones metabólicas o fisiológicas esenciales para el rendimiento físico, tales como: el metabolismo de energía, el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.), la frecuencia cardíaca, el volumen latido, el débito cardíaco, el flujo sanguíneo muscular, la diferencia arterio-venosa de oxígeno o la dinámica respiratoria. El consumo de alcohol puede alterar la regulación de la temperatura del cuerpo durante el ejercicio prolongado en un medio ambiente frío.
  • El consumo agudo de alcohol puede disminuir la fuerza, la potencia, la tolerancia muscular local, la velocidad y la tolerancia cardiovascular.
  • El consumo prolongado y excesivo de alcohol puede producir cambios patológicos en el hígado, corazón, cerebro, músculo, que pueden causar incapacidad y la muerte.
  • Se deben efectuar esfuerzos serios y continuos para educar a los deportistas, dirigentes, educadores físicos, médicos, entrenadores, prensa deportiva y público en general en cuanto a los efectos del consumo agudo de alcohol en el rendimiento físico y a los problemas potenciales, agudos y crónicos, que puede producir.

deporte-alcoholLa verdad es que no siempre es fácil realizar estudios para determinar el efecto del alcohol en el rendimiento ya que hay reacciones variadas al consumo de alcohol, no sólo entre individuos sino en una misma persona, dependiendo de las circunstancias. Además es virtualmente imposible llevar a cabo una investigación doble ciego con placebo y alcohol, porque los sujetos siempre saben cuándo han consumido alcohol. Sin embargo, los resultados citados a continuación facilitan algunas conclusiones generales válidas, relacionadas con los efectos del consumo de alcohol en el rendimiento físico. Todos los estudios de investigación usan dosis pequeñas y medias y no elevadas, algo lógico porque ¿alguien conoce a un deportista que haya rendido borracho de forma superior a si estuviera sobrio?

-Algunos atletas han llegado a consumir alcohol para mejorar su función psicológica (como liberarse de la tensión) avalados por opiniones como la de Coopersmith, que sugiere que el alcohol puede mejorar la confianza propia. Sin embargo, está claro que su función psicomotora se deteriora. Un hallazgo importante es el deterioro del procesamiento de información. El efecto más adverso se observa en deportes que conllevan reacciones rápidas a estímulos cambiantes. La investigación ha demostrado que cantidades de pequeñas a moderadas de alcohol empeoran el tiempo de reacción, la coordinación… Por lo tanto la investigación revela un deterioro del rendimiento psicomotor.

-Por otro lado se han llevado a cabo muchos estudios con relación a los efectos del consumo de alcohol en las funciones metabólicas y fisiológicas que son importantes para el rendimiento físico y el alcohol aparenta tener muy poco o ningún efecto benéfico en la respuesta metabólica y fisiológica al ejercicio. Más aún, en aquellos estudios en que se reflejaron efectos significativos, los cambios eran en perjuicio del rendimiento.

-No se ha demostrado que las dosis pequeñas y medias (está claro que dosis grandes no mejoran el rendimiento) de alcohol ayuden a mejorar la capacidad de rendimiento físico. Sin embargo, sí que pueden disminuir el rendimiento en ciertas situaciones. Además, teniendo en cuenta los riesgos inherentes a la ingesta de alcohol, es importante que todas aquellas  personas relacionadas con la organización del deporte eduquen a los deportistas en contra de su uso durante competiciones.

En definitiva, si somos deportistas no bebamos y, si ya lo hacemos, elijamos vino, cerveza o sidra frente a las bebidas destiladas. Aún así, debemos hacerlo que sea con mucha moderación (¡para festejar nuestras medallas o progresos!).

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Comentarios


Pues yo llevo tomando vino moderadamente 50 años y estoy de maravilla, luego dicen que el vino ayuda a digerir mejor los alimentos, con vino que tiene tanino es muy bueno para el corazón y ya la última que el vino rejuvenece osea la uva. Así que científicamente tenéis la picha hecha un lio. Lo mismo pasaba con el aceite de oliva que a lo primero era malísimo y ahora es buenisimo.

Rodolfo Diaz Montero

Dosis moderadas de vino tinto ( rico en resveratrol y taninos) puede ser cardiosaludable pero obviamente tomando uvas rojas o mosto de uvas rojas obtienes los mismos beneficios sin alcohol. La ciencia avanza. De todas formas los casos individuales no son conclusiones. Por ponerte un ejemplo hay gente que fuma toda la vida y no tiene cancer de pulmón y gente que jamás fuma y lo tiene. Si sólo nos fijáramos en esos casos sueltos nunca se hubiera concluido que el tabaco incrementa mucho el riesgo de cáncer de pulmón ( algo que aunque parezca mentira tardó años en concluirse). Gracias por escribir Rodolfo, un saludo!

Dr. Ramón de Cangas

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