En el pasado los detractores del consumo de lácteos, acusaban a los lácteos de ser culpables de diversas enfermedades crónicas, y cualquier estudio que pudiera sugerir algo así era aireado con fuerza para tratar de dar fuerza a sus argumentos. En los últimos años, la evidencia favorable al consumo de lácteos ( especialmente yogur) se ha ido acumulando de forma tan continua como importante que se puede decir claramente que incluir lácteos (especialmente yogur) en nuestra dieta supone una serie de beneficios fisiológicos para nuestro organismo. Y sí, los estudios favorables al consumo de lácteos ( sobre todo yogur) se siguen y siguen acumulando pero no son aireados ni divulgados por los que desaconsejan ( ignoro por qué intereses) su consumo.

Pues bien, se acaba de publicar una revisión sistemática (*) acerca de efecto del consumo de yogur en los marcadores de riesgo de enfermedades crónicas en adultos. Concretamente se revisaron ensayos controlados aleatorios que evaluaron los efectos del yogur que contiene Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus sobre los marcadores de riesgo metabólico de enfermedades crónicas en adultos. En esta revisión se realizó una búsqueda sistemática en julio de 2016 en las bases de datos científicas PubMed, EMBASE y The Cochrane Library. Los estudios incluidos fueron ensayos controlados aleatorizados que evaluaron el impacto del consumo de yogur ( que contenía Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus) al menos en un marcador de riesgo metabólico para enfermedades crónicas en comparación con una dieta de control o una dieta complementada con otro alimento y/o ingrediente en adultos sanos o con enfermedades crónicas.

Al comprobar los resultados las conclusiones fueron bien claras, el consumo de yogur con Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, muestra efectos favorables o neutros sobre los marcadores de riesgo metabólico cuando se compara con un tratamiento de control en entornos controlados de investigación.

Por lo tanto no sólo es que el yogur no es perjudicial, sino que cada vez hay más pruebas de sus beneficios desde el punto de vista cardiovascular y cardiometabólico.

(*) Dumas AA, Lapointe A, Dugrenier M, Provencher V, Lamarche B, Desroches S. A systematic review of the effect of yogurt consumption on chronic diseases risk markers in adults. Eur J Nutr. 2016 Nov 2.

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