Resumen:

No podemos negar la realidad y reconocer que además de los patrones dietético tradicionales, otras estrategias dietéticas novesdosas pueden ser útiles. Y es que otros modelos dietéticos que en ciertas personas pueden ser una herramienta útil y que debemos por tanto conocer. Uno de los más extendidos y de moda entre la población es la cronodieta.

En nuestra opinión, un patrón dietético sea cual sea…debe enseñarte a comer cuidando la salud y su efecto secundario será perder peso corporal. Junto con unas adecuadas pautas alimenticias, la práctica de ejercicio físico tiene efectos positivos en la pérdida de peso corporal.

Summary:

We cannot deny reality and acknowledge that in addition to traditional dietary patterns, other novel dietary strategies can be helpful. And it is that other dietary models that in certain people can be a useful tool and that we must therefore know. One of the most widespread and fashionable among the population is the chronodiet.

In our opinion, whatever dietary pattern it is … it must teach how to eat taking care of your health and its side effect will lose body weight. Along with adequate dietary guidelines, the practice of physical exercise has positive effects on losing body weight.

Palabras clave:

Cronodieta, dietas alternativas, nutrición y salud, ritmodieta, ritmos circadianos

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Planteamiento del problema:

La cronodieta es una estrategia dietética que tiene en cuenta aspectos relacionados con la cronobiología. Los autores nos planteamos si en la actualidad hay suficiente evidencia científica para valorar el uso de la cronodieta. Para ello se realiza una revisión narrativa sobre el estado del arte.

Pregunta de investigación

¿ Es la cronodieta una herramienta nutricional útil para cuidar la salud y frente al sobrepeso y obesidad?

Objetivos generales:

Valorar la utilidad en humanos de la cronodieta

Objetivos específicos:

Revisar la base fisiológica de la cronodieta.

Valorar la utilidad de la cronodieta en determinadas patologías.

Valorar la utilidad de la cronodieta en la pérdida de peso.

Justificación:

En los últimos tiempos aparecen en los medios de comunicación términos como ritmonutrición, crononutrición, nutrición basada en la cronobiología o nutrición adaptada a los ritmos circadianos.

¿Qué es la cronobiología?

Realmente la cronobiología es una disciplina de la fisiología que estudia los ritmos biológicos, incidiendo tanto en su origen como en sus características y sus implicaciones. Esto tiene especial interés a nivel de estudio del sueño, endocrinología, sistema nervioso, etc.

Es obvio que los humanos vivimos en un medio sometidos a ciclos rítmicos repetitivos. Y se sabe que estos ciclos tienen impacto en variables biológicas como el gasto energético, los pulsos de secreción hormonal, en los cambios de los niveles plasmáticos de diversas sustancias producidas por el organismo, en procesos metabólicos. Y estos ciclos se estructuran con una precisión elevada y relacionados con las fases de luz y oscuridad (1). Por ello se habla de ritmos biológicos (2).

Marco teórico:

Todos estos estudios comenzaron en la década de los años 50 del siglo XX y poco a poco se fue avanzando en la investigación hasta contar con las bases de una ciencia denominada Cronobiología (3)

Los ritmos circadianos biológicos son oscilaciones de las variables biológicas que tienen lugar en intervalos de tiempo regulares. El “reloj” que controla dichos ritmos es el núcleo supraquiasmático, un conjunto de neuronas que están situadas en el hipotálamo, concretamente en la parte anterior (4).

La actividad de este núcleo supraquiasmático, depende sobre todo de factores externo, principalmente la luz. La luz obviamente llega a través de los ojos y es recogida en la retina por medio de unas células ganglionares que disponen de un pigmento y gracias a las cuales se recoge la información externa que acaba llegando al núcleo supraquiasmático.

En realidad la información que llega gracias a la luz que incide en los ojos, no es otra que el ciclo luz/oscuridad. Con “estos datos” sobre luz/oscuridad la información es enviada a la hipófisis y esta secreta la famosa melatonina o no ( si hay estímulo de luz se inhibe su producción y si no hay luz se estimula). Por lo tanto hay un ritmo luz/oscuridad. Este ritmo afecta a la producción de ciertas hormonas como el cortisol, hormona estimulante tiroidea, hormona luteinizante, la renina…

Lo que ocurre es que la duración de la luz o de la oscuridad varía según las estaciones, por ello se estima que el ciclo circadiano cambia según estaciones lo cual indica que las hormonas en verano o invierno en el ciclo circadiano son distintas y el concepto de valores normales de una hormona depende inclusive de la raza y población en donde se realicen los exámenes.

Al igual que en otros vertebrados, en los mamíferos la glándula pineal es un componente vital del sistema circádico puesto que junto con el núcleo supraquiasmático conforman un asa de retroalimentación neuroendócrina. Esta asa participa principalmente en la sincronización del supraquiasmático a la luz y en el acoplamiento de diversos osciladores circadianos.

Estudios más recientes, han puesto de manifiesto que también existen ritmos biológicos que sufren ciertas células que no dependen del núcleo supraquiasmático y por lo tanto del ciclo luz/oscuridad, entre ellas por ejemplo parece que se encuentran las células hepáticas que parecen verse influidas por los ciclos alimentarios. A ese tipo de ritmos se les llama osciladores periféricos.

¿Cómo surge la ritmodieta?

El hecho de ver que de una forma u otra, en nuestro cuerpo hay ciertos “ritmos biológicos” ha hecho que surja el concepto de ritmonutrición, es decir, una nutrición adaptada a los ritmos biológicos de nuestro cuerpo y que en principio se basa en los conocimientos que se tienen sobre cronobiología.

Desde el punto de vista nutricional, ¿son tan evidentes como a veces nos hacen creer los promotores de estas dietas, los ritmos circadianos o ritmos biológicos?

Muchas veces se ha dicho que los trabajos a tres turnos pueden influir en los hábitos alimentarios, la incidencia de sobrepeso y obesidad… precisamente por una alteración en los ritmos circadianos. Veamos el ejemplo del turno de noche:

Aproximadamente el 10% de los empleados tienen turno de noche (de forma habitual o rotando). Tradicionalmente se ha dicho ( y algunos estudios lo confirman) que el trabajo nocturno puede favorecer la ganancia de peso corporal.

Varios pueden ser los motivos, uno de ellos puede ser el hecho de que en ocasiones estos trabajadores tienen el sueño alterado y duermen menos y eso puede incrementar la ingesta energética (5).

En efecto, diversos estudios relacionan la falta de sueño con la obesidad, sin embargo a veces esto resulta difícil de comprender. En principio podríamos pensar que si dormimos menos horas estamos más horas activos y si estamos más horas activos nuestro gasto energético total se incrementa y por tanto no solamente no deberíamos ganar peso sino que incluso deberíamos perderlo. Entonces…¿cómo se explica que se gane peso corporal

Parece que las horas de sueño importan.

Dormir lo adecuado:

Más de una vez hemos hablado en nuestras conferencias sobre la importancia de dormir de forma adecuada para ayudar a controlar el peso corporal. Hay un interesante metaanálisis (6) sobre el tema. En el metaanálisis además del hecho de dormir poco (se consideraba dormir poco dormir menos de 6 horas) también se abordó el tema de dormir mucho  (consideraban dormir mucho, dormir más de 8 horas).

Pues bien, en aquel metaanálisis los autores llegaron a la conclusión de que:

-Dormir poco y/o dormir mucho se asocia con un mayor riesgo de aumentar el peso corporal.

-Dormir poco incrementa el riesgo no sólo de ganar peso sino de acabar llegando a alcanzar obesidad.

Por tanto se debe recomendar dormir lo suficiente para evitar la obesidad, aunque dormir más de la cuenta puede hacer que se gane algo de peso.

De todas formas dormir poco es bastante habitual, la falta crónica de sueño ( «la privación del sueño») es relativamente común en las sociedades modernas. Cada vez hay mayor evidencia de que dormir poco contribuye también al exceso de grasa corporal.

Dormir poco condiciona nuestro comportamiento:

Realmente el sueño tiene una influencia importante en los comportamientos alimentarios. La corta duración del sueño, la mala calidad del sueño y acostarse más tarde se asocian con un aumento de la ingesta de alimentos, la mala calidad de la dieta y el exceso de peso  y grasa corporal.

Se ha demostrado que la falta de sueño aumenta los refrigerios, el número de comidas consumidas por día, y la preferencia por alimentos ricos en energía. Los mecanismos propuestos por los cuales la falta de sueño puede aumentar el consumo de calorías incluyen: más tiempo y oportunidades para comer, los trastornos psicológicos, una mayor sensibilidad a la recompensa de comida, la alimentación desinhibida ( menos control)…(7)

Algunos alimentos pueden favorecer el sueño:

Por otra parte, el consumo de ciertos tipos de alimentos que afectan la disponibilidad de triptófano, así como la síntesis de la serotonina y la melatonina pueden  ayudar a promover el sueño (7).

En resumen, existen múltiples conexiones entre los patrones de sueño, conducta alimentaria y el balance energético. El sueño no debe pasarse por alto en la investigación de la obesidad y debe ser incluido como parte del paquete de estilo de vida que tradicionalmente se ha centrado en la dieta y la actividad física.

¿ Pero si duermo poco no debería adelgazar al gastar más energía?

Aunque diversos estudios relacionan la falta de sueño con la obesidad, sin embargo a veces esto resulta difícil de comprender. En principio podríamos pensar que si dormimos menos horas estamos más horas activos y si estamos más horas activos nuestro gasto energético total se incrementa y por tanto no solamente no deberíamos ganar peso sino que incluso deberíamos perderlo. Entonces…¿cómo se explica que se gane peso corporal?. Veamos:

En un estudio realizado en humanos adultos y publicado en el 2013 (8)se encontró que efectivamente la falta de sueño aumentaba un 5% el gasto energético total al estar más horas activos, pero lo que ocurría es que por otro lado se incrementaba el consumo de energía (y especialmente por la noche tras la cena) con lo cual aunque es cierto que se incrementaba el gasto lo que ocurría es que comían más de lo que aumentaba dicho gasto y por ello ganaban peso.

Aparte de ganar peso también se vio que también se incrementaba la sensación de hambre (obviamente por eso comían más) y había variaciones en las hormonas grelina y leptina, y péptido YY. Además, había retraso en el ciclo circadiano de la melatonina.

Lo que se hace evidente con todo esto es que el sueño desempeña un papel clave en el metabolismo energético y por ello la falta de sueño puede contribuir al sobrepeso y la obesidad.

Quizás la base de todo esto sea que el aumento de la ingesta de alimentos al dormir menos es una adaptación fisiológica para proporcionar la energía necesaria para mantener la vigilia adicional, sin embargo a día de hoy al tener acceso a alimentos muy ricos en energía etc…la ingesta es mayor que el incremento del gasto y de ahí el desequilibrio.

¿ Reloj circadiano?

Se está hablando en los últimos tiempos sobre el hecho de que comer en un momento en que el reloj circadiano interno favorece el sueño es un factor de riesgo  para el aumento de peso y la obesidad, sin embargo, poco se sabe acerca de los mecanismos por los que la desalineación circadiana conduce a la desregulación metabólica en los seres humanos.

En un estudio publicado en 2014 (9) se estudiaron personas simulando trabajo por turnos y se comprobó como cuando se comía en los momentos en que se debería estar durmiendo,  había variaciones en el gasto energético, en el metabolismo de utilización de las grasas, proteínas e hidratos de carbono, en los niveles de leptina y péptido YY, en la sensación de hambre…

Los resultados sugieren que hay reducción de gasto energético total diario durante los horarios de turno de noche y que se reduce el gasto de energía en respuesta a cenar tarde y por eso los seres humanos que trabajan y comer durante la noche biológica, cuando el reloj circadiano está promoviendo el sueño, tienen aumentado el riesgo de  sobrepeso y obesidad.

¿ Áreas del cerebro?

Se ha visto que la privación de sueño disminuye significativamente la actividad en determinadas regiones del cerebro humano dentro de la corteza frontal y la corteza insular a la hora de elegir alimentos, haciendo que se elijan aquellos con más kilocalorías que favorecen engordar (10).

Sea como fuere, lo que sí parece claro es que al dormir poco se acaba comiendo más (11) y por ello se ganará peso.

Aparte de ganar peso también se vio que también se incrementaba la sensación de hambre (obviamente por eso comían más) y había variaciones en las hormonas grelina y leptina, y péptido YY. Además, había retraso en el ciclo circadiano de la melatonina.

Lo que se hace evidente con todo esto es que el sueño desempeña un papel clave en el metabolismo energético y por ello la falta de sueño puede contribuir al sobrepeso y la obesidad.

Quizás la base de todo esto sea que el aumento de la ingesta de alimentosal dormir menos es una adaptación fisiológica para proporcionar la energía necesaria para mantener la vigilia adicional, sin embargo a día de hoy al tener acceso a alimentos muy ricos en energía etc…la ingesta es mayor que el incremento del gasto y de ahí el desequilibrio.

Sea como fuere lo cierto es que trabajar de noche parece incrementar el riesgo de sufrir exceso de peso corporal, al margen de que al trabajar de noche luego se duerma más o menos puede haber cierta influencia derivada de alteraciones de los ritmos circadianos, así se sabe que la producción de grelina se suprime tras una actividad física relativamente intensa durante el día pero no parece que sea así durante la noche.

La actividad física provoca alteraciones en la regulación del apetito (12) ya que varías los patrones de producción de hormonas como la grelina, PP, PYY e GLP1, pero es sorprendente conocer que hay estudios en los que se puede comprobar que la producción de leptina y grelina es diferente cuando se hace actividad física durante la noche que durante el día (13) y eso puede tener implicaciones en el balance energético y en la ganancia de peso corporal.

No hay que olvidar que la regulación del apetito es compleja y que pequeñas alteraciones fisiológicas pueden provocar variaciones en estos mecanismos.

Simplificando mucho las cosas ( es mucho más complejo de lo que describo aquí), veremos por qué la regulación del apetito es muy compleja:

Péptidos que elevan la sensación de apetito:

El neuropéptido Y un potente inductor del apetito. Se produce en el hipotálamo y estimula el ansia de comer, disminuye el gasto energético e incrementa la actividad de las enzimas lipogénicas del hígado y del tejido adiposo.

La proteína -Agouti se encuentra en el hipotálamo y provoca, entre otras cosas, un aumento de la ingesta. En personas obesas sus niveles pueden estar aumentados.

Péptidos que inhiben el apetito:

La pro-opiomelanocortina es sintetizada en las células corticotrópicas de la pituitaria anterior y otras células del núcleo arcuato del hipotálamo y ejerce su efecto uniéndose a los receptores de melanocortina MC3 y MC4 y, por lo tanto inhibiendo la acción la proteína Agouti.

La transcriptasa relacionada con la cocaína-anfetamina no es muy conocida todavía pero se sabe que se expresa en el hipotálamo y que tiene un efecto supresor del apetito ( aunque todavía no se conoce a ciencia cierta a qué tipo de receptor se une).

Otras sustancias producidas fuera del sistema nervioso central:

Grelina: es un péptido excretado en el estómago. Los niveles de grelina en sangre aumentan antes de las comidas y disminuyen después de esta. Sus receptores están en el núcleo arcuato del hipotálamo y en el hipotálamo ventromedial. La grelina estimula el apetito. Las personas con el síndrome de Prader-Willi (una enfermedad hereditaria caracterizada por obesidad e hiperfagia) tienen los niveles de grelina elevados, lo que sugiere que existe una resistencia a la grelina.

Colecistokinina: Es secretada por las células duodenales en respuesta a la presencia de alimentos ( parece que sobre todo de grasas) y se cree que actúa inhibiendo el vaciado gástrico, lo que produciría la sensación de saciedad.

Péptido YY: Se sintetiza en la porción distal del tracto digestivo así como en el sistema nervioso central y periférico. Inhibe la liberación del neuropéptido Y, estimula la producción de un fragmento de la pro-opiomelanocortinay bloquea los efectos de la proteína r-agouti. Reduce el hambre.

Leptina: Es una hormona que se produce en el tejido adiposo, leptina y sus receptores están en el hipotalámo. Produce una sensación de saciedad. Los obesos tienen elevados los niveles de leptina con lo cual se cree que puede haber algún tipo de resistencia a la leptina. La leptina inhibe la producción del neuropéptido Y y de la proteína Agouti.

Otros factores:

Efectos de la glucosa: la teoría glucostática del hambre (cuando los niveles de glucosa en sangre descienden por debajo de un nivel crítico, se inician las señales de hambre) ya no es tan aceptada como antes, si bien es cierto que a día de hoy sigue siendo aceptado que la glucosa sigue siendo uno de los factores que influyen en el hambre.

La distensión del estómago es un factor para la saciedad. La distensión del estómago es detectada por los mecanoreceptores presentes en los nervios vago y esplánicos.

La distensión del duodeno también produce una sensación de saciedad.

La insulina: Altos niveles de insulina, por lo general, disminuyen de por sí la sensación de hambre. Además niveles elevados de insulina acaban provocando una bajada en los niveles de glucosa, ésta entra más lentamente en la célula y se incrementa la sensación de hambre.

Glucagón: Cuando los niveles de glucosa caen, el páncreas libera glucagón que estimula al páncreas a producir glucosa a partir del glucógeno almacenado. Éste incremento reduce la sensación de hambre.

GABA (ácido γ-aminobutírico) : es el principal neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central. La liberación sináptica de GABA por las neuronas del núcleo arcuato que expresan AgRP (péptido relacionado con el Agouti) es requerida para la regulación normal del balance energético.

¿ Qué hacer si trabajo en turno de noche?

Realmente no hay ningún consejo extra más allá de tratar de realizar varias comidas al día para tratar de disminuir la ansiedad, reducir el índice glucémico de los hidratos de carbono para evitar bajadas de glucosa en sangre que favorezcan comer otras cosas poco beneficiosas, aumentar el volumen de las comidas principales sin incrementar de forma importante las kilocalorías ( aumentando la cantidad de verduras-hortalizas que forman parte del plato) para estar más saciado, incrementar la cantidad de fibra para estar más saciado, reducir el aceite en las recetas para mantener un equilibrio energético adecuado que dificulte el incremento de peso, practicar actividad física que incluya ejercicios de fuerza ( para incrementar la masa muscular y por tanto el metabolismo basal) y ejercicios más aeróbicos (para favorecer la oxidación de los ácidos grasos e incrementar el gasto energético total) etc..

Desde el punto de vista de la nutrición, ¿nos ayuda actualmente en algo la cronobiología?

Hay algunos aspectos del estudio de la cronobiología que nos pueden permitir sacar conclusiones aplicables a la nutrición, por ejemplo el hecho de que las células hepáticas parezcan responder a los ciclos alimentarios puede permitirnos aventurar como repartir la ingesta de alimentos. Algunos autores sugieren que se pueden modificar o potenciar los efectos de los ritmos circadianos mediante la nutrición y además adaptarse a los “cronorritmos” de cada persona. Así por ejemplo, mediante la ingesta antes de irse a dormir (dependiendo de la hora a la que se vaya cada individuo) de alimentos ricos en triptófano (necesario para la síntesis de serotonina y melatonina) se ha sugerido a veces que se podría conseguir dormir mejor, evitar los atracones nocturnos… ya que ambas favorecen la relajación etc.

Ahondando en este aspecto, también en alguna ocasión se ha sugerido que la ingesta al levantarse de alimentos ricos en tirosina (necesaria para la síntesis de los transmisores químicos dopamina y noradrenalina) contribuye a mantener un estado físico e intelectual más activo.

¿Es la cronodieta una dieta con fundamento científico?

La cronodieta como reclamo publicitario, se ha puesto de moda y se presenta en ocasiones como la panacea de todos los males, como la solución para la pérdida de peso etc. A veces se pueden leer consejos como que por la mañana se deben consumir grasa saturadas, por la noche ácidos grasos omega 3; es decir, afirmaciones que carecen de rigurosidad científica y pueden condicionar nuestros hábitos alimentarios sin que nos supongan una mayor calidad de vida o un mejor estado nutricional. Si este tipo de dieta en algún medio etc. es publicitada como una gran promesa para enormes mejoras de salud, grandes pérdidas de peso etc. entonces (en ese caso, cuando se prometen resultados espectaculares) debe ser considerada una dieta milagro.

Hablando precisamente del sueño,  ya hemos dicho que se ha relacionado dormir menos con un mayor riesgo de obesidad ( 14), y recordamos además que el trabajo a turnos (y parece que también la exposición a la luz brillante durante la noche) aumenta la prevalencia de la obesidad ( 14) lo cual hace ver que en cierto modo puede haber una influencia de los ritmos biológicos, no hay que olvidar que los relojes biológicos también coordinan el metabolismo ( y entre otras cosas la función específica del adipocito) , por ello las teorías de la interrupción circadiana y la obesidad deben ser estudiadas en profundidad ( 14) .

El síndrome metabólico (típico de personas con exceso de grasa corporal) incrementa el riesgo de padecer algunas enfermedades neurodegenerativas y deterioro cognitivo, pues bien, algunos estudios han sugerido que la interrupción del sistema circadiano puede incrementar el riesgo de padecer síndrome metabólico (15). Por tanto de vemos como los aspectos metabólicos, neuronales, cognitivos… están muy relacionados y entrelazados.

¿Puede existir una cronodieta?

Comprobando cómo los ritmos biológicos (cuyo origen está en el cerebro) influyen realmente de forma importante en nuestro organismo, a veces se ha sugerido la posibilidad de hacer una cronodieta (dieta basada en los ritmos biológicos) que podría variar según cada persona.

Por ejemplo, comprobando las variaciones de temperatura corporal a lo largo del día podríamos tener una idea del grado de “activación” del metabolismo y jugar con la ingesta de alimentos en base a eso (más kilocalorías en los momentos de más activación y al revés).

En ocasiones se ha sugerido que los individuos obesos difieren en su capacidad de respuesta a los ritmos circadianos y de hecho algunos investigadores apoyan esta idea ya que algunos estudios en animales indican que los obesos son menos variables en las fluctuaciones diarias de temperatura, lo que sugiere una alteración del ritmo circadiano pudiendo esto estar relacionado con una mayor eficiencia metabólica que derive en una menor temperatura corporal y un menor gasto energético (16) algo que también se ha sugerido en humanos (17).

Está clara la íntima relación entre los ritmos circadianos y el ciclo vigilia-sueño. Precisamente para acercarnos más a la posible adecuación de una dieta a las ritmos circadianos podemos examinar cómo afecta el sueño a la alimentación (por ejemplo examinar la relación entre el sueño y la ingesta alimentaria utilizando un protocolo de restricción del sueño).

Pues bien, estudios en los que se realizaba precisamente ésto (18) mostraron como al restringirse el sueño se incrementa el consumo de alimentos con un índice glucémico alto, sobre todo postres y dulces. Es decir la restricción del sueño puede causar cambios en los hábitos alimentarios y podríamos hipotetizar que esto tiene algún tipo de relación con los ritmos circadianos (que se alteran al alterar el ciclo vigilia-sueño).

Ciertos estudios (19) han sugerido que los cambios metabólicos en mamíferos inducen regulación del reloj circadiano. Así por ejemplo, estudios en ratones mostraron como una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos influye en los relojes circadianos periféricos en ratones (aunque parece que no afecta al reloj central, es decir el hipotálamo). En ratones este tipo de dieta afecta a la homeostasis de la glucosa y al reloj circadiano molecular en los tejidos periféricos (expresión de genes, activación de receptores…). También hay estudios en ratones que indican que un programa temporal de dietas ricas en grasa restablece el metabolismo circadiano y puede previene la obesidad ( 20).

En definitiva la alimentación influye en los ritmos circadianos y como los ritmos circadianos influyen en el metabolismo, podemos deducir que hacer una dieta concreta puede ayudar a regular los ritmos circadianos. Estudios en mamíferos así lo sugieren, pero a día de hoy es difícil hacerlo realidad, es necesario realizar más estudios, realizar estudios en humanos, etc… pero parece que este campo puede ser muy interesante.

Cada vez está más clara la importancia del momento del día en el cual se realiza la ingesta (21). En este sentido, los individuos  con una alta ingesta calórica durante el desayuno pueden perder significativamente más peso que los lo hacen durante la cena (22).

Además, uno de los descubrimientos más influyentes relevantes para esta área de investigación en los últimos años es la presencia de un reloj circadiano activo en diferentes órganos relacionados con la ingesta de alimentos. Este es el caso del estómago, el intestino, el páncreas o el hígado. Los nuevos datos también sugieren que hay un componente temporal en la regulación de las funciones del tejido adiposo.

Así pues, un orden temporal específico en los patrones diarios de los genes del tejido adiposo parece ser crucial para que el tejido adiposo exclusivamente acumule grasa o movilice grasa en el momento adecuado. Teniendo en cuenta que la alimentación es la fuente de energía del tejido adiposo, el momento de la alimentación, en particular en el caso de las comidas de alto contenido energético, puede ser decisivo, y los cambios en ese momento podrían tener consecuencias metabólicas para el desarrollo de la obesidad y la pérdida de peso (23). De hecho, tan importante puede llegar a ser lo que estamos comentando que ciertos estudios en ratones sugieren que el momento de la ingesta de alimentos podría ser más importante que el ejercicio físico para prevenir los trastornos metabólicos (24).  Aun así, la actividad física es siempre vital.

Incluso puede que el tipo de nutrientes ingeridos tengan también impacto. Se ha sugerido que ciertos nutrientes alteran la función de los relojes circadianos. Parece que la mayor influencia es en particular de los ácidos grasos y la glucosa y que lo hacen en los ritmos circadianos conductuales y moleculares. Los efectos de la grasa y el azúcar en el reloj circadiano podrían deberse a alteraciones en el equilibrio energético, por ello puede haber un cierto papel de los sensores de nutrientes específicos (25).

La cronobiología enlaza con la nutrigenética que estudia la interacción entre genes y medioambiente en relación a la obesidad u otras patologías asociadas a la nutrición. En lo que se refiere al sistema circadiano se puede comprobar como las diferentes variantes del gen CLOCK se asociaban con obesidad ( sobre todo con obesidad abdominal) y con síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares(26,27)  . Por tanto hay aspectos genéticos importantes a tener en cuenta y posteriormente otros polimorfismos así lo han confirmado. Un polimorfismo es una variante genética en la secuencia del ADN entre individuos de la misma especie con una frecuencia superior al 1% (si es inferior se llama mutación).

Conclusiones y recomendaciones:

En nuestra opinión, de la cronobiología se pueden extraer conocimientos sobre el comportamiento de nuestro cuerpo que pueden permitirnos comprender como la nutrición puede influir en ciertos aspectos de nuestro organismo. Pero a día de hoy, bajo nuestro punto de vista, aparte de consejos puntuales sobre horas de comidas etc…no se puede recomendar una cronodieta o ritmodieta porque no hay datos suficientes para hacerlo. Las recomendaciones para la salud y el control de peso actuales están muy claras, son seguir una dieta que aporte abundantes hidratos de carbono de bajo índice glucémico (cereales integrales, legumbres…), abundantes verduras-hortalizas y frutas, ingesta diaria de alimentos proteicos (más pescado que carne y dentro de las carnes elegir las más bajas en grasas) y una baja cantidad de grasa saturada y azúcares simples y otros hidratos de carbono de elevado índice glucémico (harinas refinadas, etc.).

Bibliografía:

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27) Sookoian, S.; Gemma, C., Gianotti, T. F.; Burgueno, A.; Castano, G. y Pirola, C. J.(2008): «Genetic variants of Clock transcription factor are associated with individual susceptibility to obesity»; Am. J. Clin. Nutr. 87(6); pp.1606-15.

 

 

 

 

 

 

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