Consumo de sodio Hay un número significativo de personas que sin ser hipertensos tratan de consumir los alimentos sin nada de sal, compran quesos sin sal añadida, jamón york bajo en sal, no añaden nada de sal a sus recetas… y lo hacen creyendo que de esta forma están cuidando su salud pero ¿realmente hacer esto supone un beneficio?. Además existen personas, hipertensas o no, que toman por su cuenta suplementos de potasio en la creencia de que suponen una serie de beneficios. Las pruebas sobre la presión arterial y la ingesta de sal en los humanos se originan a partir de estudios poblacionales y ensayos clínicos aleatorizados de intervenciones sobre la ingesta de sal en la dieta.

Algunas personas tienen dudas ya que a veces existen datos contradictorios, así en un par de recientes artículos (1,2) se comenta que la evidencia disponible no apoya las recomendaciones actuales de una reducción generalizada e indiscriminada de la ingesta de sal en la población, aunque reconocen el efecto reductor de la presión arterial de la restricción de sodio en la dieta puede ser útil en pacientes hipertensos. En uno de estos artículos(2), también se comenta que la utilización de suplementos de potasio en pacientes hipertensos o en las personas sanas no está recomendado por las guías actuales, pero que la importancia de seguir una dieta saludable rica en verduras y frutas está clara.

Dieta rica de verdurasTeniendo esto en cuenta, parece razonable que siendo individuos sanos queramos cuidar nuestra salud cardiovascular, y así, podemos llevar una dieta rica en verduras, hortalizas y frutas, con cereales integrales, con más pescado que carne, con carnes bajas en grasas, con lácteos desnatados y con aceite de oliva como fuente principal de grasa, también es razonable no abusar de la sal. Si añadimos mucha sal a las recetas, compramos todos los alimentos procesados, encurtidos, curados, enlatados… estaremos consumiendo demasiado sodio, pero si no somos hipertensos no tenemos por qué restringir la sal a rajatabla hasta el punto de minimizar el sodio y ser más estrictos que las propias recomendaciones; una cosa es no abusar de la sal, que obviamente debe estar controlado su consumo, y otra cosa es ir al extremo contrario. Si somos hipertensos nos podemos beneficiar de una reducción de la ingesta de sodio, pero será el médico el que determine si una dieta baja en sodio formará parte del tratamiento. Obviamente si una persona es hipertensa, será su nefrólogo o médico internista el que decida el tratamiento a seguir y si una dieta baja en sal está indicada en su caso o no. En la actualidad, la mayoría de la gente no es tan estricta con el sodio como para preocuparse, y es que ocurre exactamente lo contrario, lo frecuente a día de hoy es ser generoso con la sal de cocina a la hora de elaborar los platos y además es muy frecuente que se ingieran cantidades importante de sodio oculto que se encuentra en los alimentos enlatados, curados, procesados… es decir casi todo lo que no es fresco lleva sal añadida y sodio al igual que todas las salsas que acompañan nuestros platos.

El sodio es necesario y de por sí no es malo, por lo que minimizar el sodio hasta niveles muy bajos tampoco es bueno. Pero sí que parece que una gran cantidad de la población consume más sodio del que debería. En abril del 2013, se publicó un meta-análisis (3) que trataba de evaluar el efecto de disminución de la ingesta de sodio sobre la presión arterial y las enfermedades cardiovasculares, y los posibles efectos adversos, tales como los cambios en los lípidos en sangre, los niveles de catecolaminas, y la función renal. Los autores concluyeron que la menor ingesta de sodio reduce la presión arterial y no tiene ningún efecto adverso de los mencionados en este mismo párrafo. Una menor ingesta de sodio también se asocia con un riesgo reducido de enfermedad cardíaca coronaria y accidente cerebrovascular fatal en adultos. La totalidad de la evidencia sugiere que la mayoría de la gente probablemente se beneficiarían de la reducción de la ingesta de sodio. Por tanto está claro que no se tiene por qué eliminar el sodio, pero abusar por abusar no tiene sentido. Voy a poner un ejemplo del consumo diario de sodio en un menú normal:

Desayuno: Café con leche, pan (lleva sal) con queso (lleva sal) y jamón York (lleva sal), y un zumo.
Media Mañana: Un pincho de pan (lleva sal) con jamón serrano (lleva sal).
Para comer: Alubias (se le añade sal de mesa) con chorizo (lleva sal); de segundo filete con patatas (a ambos se les añade sal de mesa) y de postre tarta (lleva mantequilla que lleva sal y galleta que lleva sal). Se acompaña con pan (lleva sal).
Merienda: Café con leche y galletas (llevan sal) y una fruta.
Cena: Una sopa de arroz (se le añade sal de mesa) y se segundo merluza (se le añade sal de mesa) en salsa de queso (lleva sal) y de postre un trozo de queso de Burgos (lleva sal), acompañado de pan (lleva sal).
Recena: Una fruta.

Consumo de sodioViendo esto nos damos cuenta de la exagerada ingesta de sodio que hemos realizado. Obviamente se puede reducir el uso de sal de mesa y se pueden tomar más alimentos frescos frente a procesados, curados… Tal como dice el Libro Blanco de la Nutrición de la Fundación Española de Nutrición (publicado en marzo del 2013 con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España) hasta hace unos años se recomendaba que la ingesta máxima de sal fuese de 6 gramos al día, lo que corresponde a 2400 miligramos por día de sodio , sin embargo actualmente la Organización Mundial de la Salud aconseja no superar los 5 gramos de sal al día (2000 miligramos de sodio por día) porque el elevado consumo de sal se asocia a diversos problemas de salud pública que causan un número importante de muertes. Además según la propia Organización Mundial de la Salud los adultos deberían consumir al menos 3.510 miligramos de potasio por día. El motivo es que, unido a la reducción del sodio, así se puede reducir el riesgo de sufrir hipertensión, lo que a su vez aumenta el riesgo de padecer accidentes cardiacos y cerebrovasculares (recomendaciones están basadas en revisiones blibliográficas). Los españoles tomamos el doble de sal de la recomendada con una media de unos 10 gramos de sal al día por persona. Por tanto debemos utilizar poca sal de mesa y además tener en cuenta que mucha sal está oculta (latas de conserva, embutidos, salsas…). Por tanto lo adecuado es seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y seguir una dieta rica en alimentos que aporten potasio y que no nos hagan ingerir una cantidad de sodio elevada.

1) Stolarz-Skrzypek K, Liu Y, Thijs L, Kuznetsova T, Czarnecka D, Kawecka-Jaszcz K, Staessen JA. Blood pressure, cardiovascular outcomes and sodium intake, a critical review of the evidence. Acta Clin Belg. 2012 Nov-Dec;67(6):403-10.
2) Stolarz-Skrzypek K, Bednarski A, Czarnecka D, Kawecka-Jaszcz K, Staessen JA. Sodium and Potassium and the Pathogenesis of Hypertension. Curr Hypertens Rep. 2013 Feb 10.
3) Aburto NJ, Ziolkovska A, Hooper L, Elliott P, Cappuccio FP, Meerpohl JJ. Effect of lower sodium intake on health: systematic review and meta-analyses. BMJ. 2013 Apr 3;346:f1326.

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