La diverticulosis es una enfermedad que puede traer complicaciones. En los Estados Unidos, los gastos de atención médica para esta enfermedad se estiman en 2.5 billones de dólares por año. El espectacular aumento en la prevalencia de la enfermedad diverticular después de la industrialización ha dado lugar a la creencia de que factores de la dieta y estilo de vida juegan un papel importante en su patogénesis.

A día de hoy y en base a lo que tradicionalmente se recomendaba, es habitual que profesionales sanitarios y pacientes crean que una dieta rica en fibra ayuda a prevenir el desarrollo de la diverticulosis. En la literatura científica la evidencia de esta asociación es pobre. Un interesante estudio del año 2012 (1) tuvo por objeto determinar si las dietas bajas en fibra o con mucha grasa, las dietas que incluyen grandes cantidades de carne roja, el estreñimiento, o aumento de la inactividad física suponían un riesgo para la diverticulosis asintomática. Se trató de un estudio transversal con 2104 participantes de 30-80 años de edad. Como resultado del estudio se pudo comprobar que la prevalencia de diverticulosis aumenta con la edad, como se esperaba. Así mismo se ha visto, en contra de lo que todavía hoy mucha gente cree, que la alta ingesta de fibra no reduce la prevalencia de diverticulosis. Al revés, pues incluso se puedo comprobar como los que tenían un mayor consumo de fibra tenían una mayor prevalencia de diverticulosis que los que consumían menos fibra. Así mismo, en base a este estudio se ha visto que el estreñimiento no es un factor de riesgo. Incluso los individuos con más de 15 evacuaciones por semana tenían un riesgo 70% mayor para la diverticulosis. La conclusión de este estudio es que una dieta alta en fibra y una mayor frecuencia de las evacuaciones intestinales se asocian con una mayor, en lugar de más baja, prevalencia de diverticulosis. Las hipótesis tradicional sobre los factores de riesgo para la diverticulosis asintomática “quedaba tocada”.

En una revision sistemática publicada hace unos años (2) en la que se trataba el tema de ingesta de fibra y diverticulosis se concluyó que la evidencia de una dieta alta en fibra en el tratamiento de la enfermedad diverticular es deficiente. Sin embargo, considera que dentro de las pautas indicadas sigue siendo recomendable una dieta alta en fibra.

Otros artículos e investigaciones concluyen que una dieta rica en fibra no previene la diverticulosis (3) o que se debe reconsiderar la tradicional asociación entre dieta rica en fibra y menor riesgo de diverticulosis (4). Ahora bien, hay controversia pues otros artículos e investigaciones concluyen que un alto consumo de fibra dietética se asocia con un menor riesgo de hospitalización o muerte por enfermedad diverticular (5).

La verdad es que los datos son limitados y contradictorios y así lo reconocen ciertas revisiones científicas (6) pues algunos estudios no encuentran ninguna asociación entre la ingesta de fibra y la diverticulosis y en otros estudios sugieren que la fibra puede mejorar los síntomas asociados con la diverticulosis y disminuir el riesgo de padecer la enfermedad.

De hecho, y tal como recoger un exhaustivo artículo científico (7) parece que las recomendaciones de fibra en la prevención de esta enfermedad se basan en la baja calidad de los estudios observacionales realizados.
Por tanto vemos que la relación entre dieta y diverticulosis es actualmente un tema controvertido que requiere más estudios.

Obviamente como ante cualquier patología es el médico el que debe indicar los pasos a seguir y él decidirá si lo considera necesario, derivarle a un dietista-nutricionista para que le haga una dieta específica. En mi caso, cuando eso ha ocurrido ( en estos 18 años de ejercicio he visto a bastantes personas con esta patología derivadas por su médico) he podido comprobar que cada persona es un mundo y que en algunos casos la fibra empeora los síntomas y en otros casos es el revés y que en general el “truco” está en situarse en un punto intermedio.

1) Peery AF, Barrett PR, Park D, Rogers AJ, Galanko JA, Martin CF, Sandler RS. A high-fiber diet does not protect against asymptomatic diverticulosis. Gastroenterology. 2012 Feb;142(2):266-72

2) Ünlü C, Daniels L, Vrouenraets BC, Boermeester MA. A systematic review of high-fibre dietary therapy in diverticular disease. Int J Colorectal Dis. 2012 Apr;27(4):419-27.

3) Thalheimer A, Germer CT. [Fiber-rich diet does not prevent diverticulosis]. Chirurg. 2012 Jul;83(7):671-2. German.

4) Strate LL. Diverticulosis and dietary fiber: rethinking the relationship. Gastroenterology. 2012 Feb;142(2):205-7.

5) Crowe FL, Appleby PN, Allen NE, Key TJ. Diet and risk of diverticular disease in Oxford cohort of European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC): prospective study of British vegetarians and non-vegetarians. BMJ. 2011Jul 19;343:d4131.

6) Strate LL. Lifestyle factors and the course of diverticular disease. Dig Dis. 2012;30(1):35-45.

7) Tarleton S, DiBaise JK. Low-residue diet in diverticular disease: putting an end to a myth. Nutr Clin Pract. 2011 Apr;26(2):137-42.

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