cobre

Llevamos tiempo ya escuchando críticas a las dietas ricas en hidratos de carbono y por ende a las sociedades científicas o entidades que no son contrarias a una dieta rica en hidratos de carbono.

Yo entiendo que es razonable pensar que quizás un reparto muy concreto, muy específico y muy al detalle de macronutrientes no es importante en sí mismo sino que lo más importante es el tipo de alimentos ingeridos y que con un patrón dietético con abundantes alimentos de origen vegetal y muy pocos procesados y ultraprocesados estamos cuidando nuestra salud. Me resulta rara y extraña la moda de algunos de compartir en las redes cualquier tipo de artículo contrario a los hidratos de carbono ( y que todo se centre en hablar de macronutrientes y no de alimentos concretos)  y favorable a las dietas con bajo contenido en este macronutriente.

Yo, por mi experiencia clínica de años y con miles de pacientes, siempre he sido partidario ( en general porque cada persona es un mundo) de ofrecer dietas ricas en hidratos de carbono y por varios motivos (sobre esto tengo pensado escribir otro post) al margen de cierta evidencia en algunos aspectos fisiológicos. Pero claro, no confundo macronutrientes con alimentos, lo que yo incluyo son legumbres, frutas, frutos secos, hortalizas…y no incluyo azúcar de mesa, sirope…Si hablamos de macronutrientes y no de alimentos, puedo considerar que dos dietas ricas en hidratos de carbono son equivalentes ( por ejemplo una dieta rica en cereales integrales y frutas y una dieta muy rica en azúcar de mesa) y obviamente no tienen nada que ver,  una es beneficiosa y otra es perjudicial.

Pues bien, un interesante metaanálisis (*) recién salido del horno  tuvo como objetivo comprobar cuál era la asociación entre las dietas altas y bajas en hidratos de carbono y la obesidad, y además también  probar el vínculo entre la ingesta total de carbohidratos (entendiéndolos como un porcentaje del consumo total de energía) y la obesidad. Vemos leyendo en el estudio ( he leído el artículo completo) cómo hubo una búsqueda en varias bases de datos para “localizar” estudios observacionales (dos revisores independientes seleccionaron todos los estudios candidatos, extrajeron los datos y evaluaron la calidad del estudio) que habían sido publicados desde el año 90 hasta el 2016.

Pues bien, aunque había ciertos cambios de una dieta rica en hidratos de carbono frente a otra baja y también diferencias  en cuanto al porcentaje creciente de la ingesta total de carbohidratos en la dieta diaria, no fueron cambios estadísticamente significativos. Por tanto no es clínicamente relevante y por tanto, en este sentido podríamos pensar que dar prioridad a las dietas bajas en hidratos de carbono no tiene mucho sentido.

Ahora bien, no hay que olvidar los factores de confusión y desde luego no se puede olvidar que no tienen nada que ver, si de hidratos de carbono hablamos, los azúcares simples con los no refinados y por ello se necesitan más estudios que clasifiquen específicamente la ingesta de carbohidratos refinados versus no refinados ( entre otras cosas).

Es razonable pensar que esa manía persecutoria, porque sí, contra los hidratos de carbono no tiene mucho sentido (tampoco vamos a ocultar que diversos resultados de estudios con dietas ricas en proteínas y bajas en hidratos tuvieron también impacto positivo en la composición corporal y en diversos marcadores cardiovasculares y metabólicos) y vuelvo a insistir en que es razonable pensar que quizás importa mucho el tipo de alimentos y poco un reparto muy concreto de macronutrientes. A título de reflexión personal,  creo que  hablar en general de los hidratos de carbono porque sí puede llevar a confusión y es preferible hablar más de alimentos y menos de macronutrientes).

Respecto al azúcar no hay dudas, está muy claro que su consumo se debe limitar y nadie dice lo contrario.  La propia Organización Mundial de la Salud es clara en eso. Pero limitar no es prohibir. Un bote de refresco ocasional, un poco de miel en la tostada ese domingo…. tienen cabida, no se van a relacionar con sobrepeso u obesidad ni suponen ningún tipo de riesgo. Decir lo contrario es ser radical. Y a mi me gusta vivir y dejar vivir.

(*)Sartorius K, Sartorius B, Madiba TE, Stefan C. Does high-carbohydrate intake lead to increased risk of obesity? A systematic review and meta-analysis. BMJ Open. 2018 Feb 8;8(2):e01844

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