dieta cetogénica

La dieta cetogénica es un tipo de dieta muy baja en hidratos de carbono y que a veces es utilizada en deportistas (por ejemplo en el mundo del culturismo en fases de definición). Veamos el enfoque tradicional  clásico que durante muchos años se le dio al tema (por favor, antes de que valoren este punto léanlo hasta el final ya que es al final cuando cuento los resultados de los últimos estudios que concluyen que este tipo de dietas no parecen ser lo malas que parecían) :

¿Qué es la dieta cetogénica?

Aunque no se puede generalizar (depende mucho de cada persona, de su actividad física, composición corporal etc..) en general se habla de una dieta cetogénica cuando el aporte de hidratos de carbono es de menos de 50-100 gramos al día, ya que en dichas circunstancias se generan los llamados cuerpos cetónicos. Aun así, y por los motivos antes comentados, no es conveniente tomar esa cifra como un valor determinante.

 

 

¿Qué son los cuerpos cetónicos?

Los cuerpos cetónicos son unas moléculas cuya producción se maximiza en ausencia de hidratos de carbono. Realmente cuando nuestro organismo utiliza la grasa como fuente de energía, oxida los ácidos grasos en las mitocondrias celulares (en especial en el hígado) y en este proceso se forman tres moléculas (acetona, betahidroxibutirato y acetoacetato, este último puede proceder del colesterol) que se conocen como cuerpos cetónicos.

 

¿Los cuerpos cetónicos son residuos metabólicos o son fuente de energía?

Estas tres moléculas (acetona, betahidroxibutirato y acetoacetato) realmente tienen la consideración de residuos metabólicos, sin embargo, no hay que olvidar que en los tejidos de fuera del hígado estos compuestos “entran” en el ciclo de Krebs con lo cual permiten obtener energía y por ello son una fuente de energía extra. Pero para que produzcan energía debe existir glucosa suficiente. La acetona es una excepción puesto que se elimina por la orina y por la respiración (precisamente por eso cuando sus niveles están aumentados pueden provocar que el aliento tengo un olor característico).

 

¿Pueden originar algún problema los compuestos cetónicos?

Si no existe suficiente glucosa (como puede ocurrir en las dietas cetogénicas basadas en muchas proteínas y prácticamente nada de hidratos de carbono) o si hay una producción muy elevada de cuerpos cetónicos (que también puede tener lugar con ese tipo de dietas), estos se van acumulando poco a poco y como tienen carácter ácido pueden llevarnos a una situación de acidosis.

A este punto se puede llegar con una dieta hiperproteica que restrinja mucho los hidratos de carbono, también pueden llegar los diabéticos que no se controlen (por poner un ejemplo, un diabético tipo 1 que no se medique al no inyectarse insulina y no producirla su cuerpo es incapaz de utilizar la glucosa y por lo tanto desde el punto de vista energético por mucha que ingiera es como si no la tomara y se produce la conocida y peligrosa cetoacidosis) y también pueden verse en esta situación personas que ayunen o sigan dietas muy hipocalóricas de forma prolongada. Pero nada tiene que ver un diabético con una persona sana y por lo tanto aunque a veces se ha comparado en realidad no tiene nada que ver.

 

¿Qué ocurre ante una falta generalizada de ingesta de hidratos de carbono?

En cuanto comienza el “ayuno” de hidratos de carbono (ayuno que puede derivar de un ayuno total, de una dieta muy baja en kilocalorías o de una dieta muy rica en proteínas y por tanto muy baja en hidratos de carbono)  se utiliza la glucosa circulante en sangre cuyos niveles descienden rápidamente. A partir del agotamiento de dicha glucosa se empieza a utilizar la glucosa almacenada en forma de glucógeno y también se utilizan los ácidos grasos almacenados en el tejido adiposo en forma de triacilglicéridos. Estos se liberan en forma de ácidos grasos que fluyen hacia las células para degradarse originando acetil coenzima y de esta forma aportar energía permitiendo el trabajo de las células y también en forma de glicerol a partir del cual se puede originar glucosa.

 

¿Y de qué recursos dispone nuestro organismo cuando se agota la glucosa circulante y el glucógeno muscular y hepático?

El glucógeno se va agotando y los niveles de glucosa en sangre vuelven a descender. Llegado este punto la mayoría de las células dependen de los ácidos grasos para seguir teniendo energía. Pero no hay que olvidar que los glóbulos rojos y las células del sistema nervioso necesitan glucosa, tanto es así que el cerebro consume unas 500 kilocalorías en forma de glucosa al día (la mitad de la glucosa consumida al día, de hecho entre un 25-30% de la energía consumida por el cuerpo de un adulto sano en reposo corresponde al cerebro).

 

¿Qué hacer entonces?

La grasa se almacena en forma de triacilglicéridos que son una molécula de glicerol unida a 3 ácidos grasos. Pues bien, los triacilglicéridos se escinden en sus componentes, por un lado los ácidos grasos que no pueden originar glucosa y por otro lado el glicerol que sí puede originar glucosa. De esta forma, a partir del glicerol, se origina algo de glucosa, pero no la suficiente porque el glicerol representa sólo 3 de los más o menos 50 carbonos que tiene un triglicérido, es decir sólo un 5% de su peso con lo cual el otro 95% de su peso (que son los ácidos grasos) no puede  convertirse en glucosa.

 

¿Qué hacer entonces?

Llegado este punto hay un problema por la escasez de glucosa, el organismo puede utilizar sus reservas de grasa que permite abastecer de energía a la mayor parte de las células del organismo pero los glóbulos rojos necesitan glucosa, dependen completamente de la glucosa y el cerebro y las células nerviosas la prefieren como forma de energía. Lo que ocurre para salvar esta situación es que los aminoácidos que proporcionan piruvato pueden utilizarse para obtener glucosa.

El problema es que para obtener estos aminoácidos deben degradarse estructuras corporales. Tal es la importancia de las proteínas como fuente de glucosa que en los primeros días de ayuno (una vez agotado el glucógeno) la mayor parte de la glucosa que se necesita se obtiene a partir de ellas. Pero todo tiene un precio, si esta degradación de las estructuras corporales (masa muscular etc…) se mantiene a este ritmo que es demasiado alto obviamente habría complicaciones serias para la salud, pero este ritmo no se mantiene y por tanto estas complicaciones no llegan a ocurrir ya que rápidamente hay una adaptación fisiológica. La energía obtenida a partir de la proteína muscular se consigue gracias a un ciclo llamado glucosa-alanina.

 

¿Qué hacer entonces?

El cerebro gasta demasiada glucosa (es la fuente de combustible que prefiere) y al ritmo que gasta sería inviable sostener su gasto energético a costa de seguir degradando proteínas de estructuras corporales (por eso hay una rápida adaptación), por ello cuando el ayuno se prolonga el organismo acaba empleando la propia grasa como fuente de energía para el cerebro. Lo que ocurre es que a partir de acetil coenzima (que procede de los ácidos grasos) se pueden originar los cuerpos cetónicos que pueden servir de fuente de energía a algunas células del cerebro. Además los cuerpos cetónicos reducen el apetito (un mecanismo de protección para reducir el gasto energético y disminuir los requerimientos energéticos).

Aunque esto nos permite salvar la situación, aun así existen algunas células cerebrales específicas que pueden seguir necesitando glucosa  (también los glóbulos rojos) y por tanto se puede seguir degradando un poco de proteína aunque ahora ya a un ritmo infinitamente menor que los primeros días.

 

¿Y qué más?

Los cuerpos cetónicos tienen un grupo ácido y al ir aumentando la concentración de los cuerpos cetónicos el ph de la sangre disminuye y se acidifica. El organismo trata de deshacerse de este nivel alto de cetonas en sangre eliminándolas por la orina (se conoce como cetonuria, la presencia de estos elementos en la orina) y como efecto de estos niveles elevados en sangre el aliento huele a acetona.

Además hay una gran pérdida de agua corporal, aumenta la secreción de urea por parte de las células hepáticas (ciclo de la urea). Pero la urea debe ser solubilizada y por tanto el organismo necesita agua. La urea se elimina a través de los riñones por medio de la orina. También hay una pérdida de agua intracelular. Una dieta deficiente en hidratos de carbono provoca paulatinamente el agotamiento de las reservas musculares y hepáticas de glucógeno, por cada gramo de glucógeno se acumulan 2,7 de agua, por tanto otra pérdida de agua (en este caso intracelular).

 

¿Riesgos de la dieta cetogénica?

Tradicionalmente se ha dicho que este tipo de dieta no estaba exenta de riesgos y se alejaba de los principios de una dieta equilibrada y de las recomendaciones y guías alimentarias de las sociedades científicas, organismos oficiales etc.. incluso aquellas de los propios ámbitos deportivos. Si realizamos una búsqueda bibliográfica, veremos que realmente en la literatura se citan posibles efectos secundarios a corto plazo tras instaurar este tipo de dieta (cálculos renales, hemorragias gastrointestinales, vómitos, hiperlipidemia tipo I, colitis ulcerosa e incluso en casos extremos coma).

No solamente esto, sino que de forma temprana tras instaurar este tipo de dietas también se citan en la literatura posibles alteraciones bioquímicas como hipoglucemia, acidosis metabólica, hipoproteinemia, hipertrigliceridemia, hiperuricemia, hipertransaminemia, hipercolesterolemia, hiponatremia e incluso hipomagnasemia.

Todo lo que he indicado anteriormente es de forma temprana, es decir a corto plazo, pero también a largo plazo aparecen descritos en la literatura científica otra serie de efectos secundarios como fallo hepático, alteraciones de los ganglios basales, estreñimiento, reflujo gastroesofágico, urolitiasis, osteopenia, cardiomiopatía, alargamiento del intervalo QT y neuropatía óptica aparte de alteraciones bioquímicas como dislipemias, anemia, hipocarnitinemia, dislipemias, elevación de ácidos grasos de cadena muy larga y déficits de vitaminas y de minerales.

Pero vuelvo a repetir, esto es lo que se ha dicho tradicionalmente.

 

¿No tienen nunca utilidad?

Aun así, son una realidad y no podemos negar que se han utilizado y se utilizan. En determinadas circunstancias las dietas cetogénicas tienen utilidad. Por ejemplo está justificando su uso en determinadas patologías (como epilepsia refractaria). De hecho actualmente la evidencia científica parece demostrar un mayor beneficio en ciertos tipos de epilepsia (mioclónica atónica, síndrome de Dravet y epilepsias en displasias corticales) y en dos trastornos metabólicos como la deficiencia del transportador de glucosa (GLUT-1) y la deficiencia de la piruvato deshidrogenasa (PDH) cuando se utiliza esta dieta.

En ocasiones en determinados deportes (como culturismo) pueden tener su lugar y aplicación porque hay que reconocer que ciertos atletas y preparadores las han utilizado con éxito ( pero aun así no debemos de olvidar que otros atletas y preparadores también han alcanzado éxitos sin necesidad de realizar una dieta cetogénica).

 

 

¿Un ejemplo de dieta cetogénica?

Existen muchas variantes de dietas cetogénicas. Así podemos hablar de dieta cetogénica básica, de dieta cetogénica con triglicéridos de cadena media, de dieta cetogénica por ratios 2:1, 3:1, 4:1 (los ratios hacen referencia a la relación entre los gramos totales de grasa respecto a la suma de gramos de proteínas más hidratos de carbono) etc.

 

Un ejemplo de dieta cetogénica básica sería:

Desayuno:

Un yogur natural desnatado no azucarado y pechuga de pavo a la plancha con aceite de oliva y pimentón un huevo cocido

 

Media mañana:

Una lata de mejillones al natural

 

Mediodía:

Ternera asada al horno al romero con espinacas hervidas

 

Merienda:

Una lata de atún al natural

 

Cena:

Merluza al limón y tomillo con acelgas hervidas

 

Recena:

Un yogur natural entero no azucarado

 

dieta cetogénica

 

Pero no es todo como parecía:

Ahora bien lo dicho hasta aquí sobre dieta cetogénica es lo que realmente se pensó durante mucho tiempo pero parece que no es exatamente así. Existe una adaptación que minimiza la pérdida de masa muscular y parece que no es perjudicial como se pensaba, así entre otros estudios, en un artículo publicado en el año 2015 (1) se muestran los resultados de un estudio clínico, multicéntrico y transversal (en el estudio se evaluaba el efecto de la dieta cetogénica a medio y a largo plazo) y fruto de ellos se concluye que este tipo de dieta parece ser capaz de mejorar de manera significativa en el medio plazo una serie de parámetros de antropométricos, hemodinámicos y de laboratorio y además tener una buena tolerabilidad global .

Otros estudios también concluyen (estudios de revisión y ensayos clínicos) que con el uso de dietas cetogénicas se consigue una mayor reducción de peso y mejor perfil lipídico (2,3). Un estudio (aunque es un estudio piloto es bastante interesante) publicado en 2017 concluye que la dieta cetogénica mejora la percepción de bienestar en atletas de resistencia y su composición corporal pero sin embargo resulta perjudicial en esfuerzos de alta intensidad (4).

 

Mi opinión sobre la dieta cetogénica

Aunque personalmente no soy favorable al uso de las dietas cetogénicas (entre otras cosas por temas culturales, ya que a muchas personas les cuesta muchísimo seguirlas)  es bueno contarlo todo y en este caso hay que reconocer que los resultados de diversos estudios indican que su uso quizás podría ser interesante en determinadas situaciones y que no solamente no parece peligrosa (en general) sino que en determinadas ocasiones podría tener efectos positivos en la salud. Aun así, no hay mucha evidencia todavía como para generalizar su uso y por ello yo no las recomiendo y sólo muy ocasionalmente las pauto (exclusivamente las hago cuando un médico me lo solicita para un paciente suyo, deportista suyo.. y el médico asume el seguimiento y control de la salud de dicho paciente).

  • Cicero AF, Benelli M, Brancaleoni M, Dainelli G, Merlini D, Negri R. Middle and Long-Term Impact of a Very Low-Carbohydrate Ketogenic Diet on Cardiometabolic Factors: A Multi-Center, Cross-Sectional, Clinical Study. High Blood Press Cardiovasc Prev. 2015 Dec;22(4):389-94.
  • Paoli A. Ketogenic diet for obesity: friend or foe? Int J Environ Res Public Health. 2014 Feb 19;11(2):2092-107.
  • Cicero AF, Benelli M, Brancaleoni M, Dainelli G, Merlini D, Negri R. Middle and Long-Term Impact of a Very Low-Carbohydrate Ketogenic Diet on Cardiometabolic Factors: A Multi-Center, Cross-Sectional, Clinical Study. High Blood Press Cardiovasc Prev. 2015 Dec;22(4):389-94.
  • Zinn C, Wood M, Williden M, Chatterton S, Maunder E. Ketogenic diet benefits body composition and well-being but not performance in a pilot case study of New Zealand endurance athletes. J Int Soc Sports Nutr. 2017 Jul 12;14:22.

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