Hay un número significativo de personas que sin ser hipertensos tratan de consumir los alimentos sin nada de sal, compran quesos sin sal añadida, jamón york bajo en sal, no añaden nada de sal a sus recetas…`y lo hacen creyendo que de esta forma están cuidando su salud pero ¿ realmente hacer esto supone un beneficio?. Además existen personas (algunas hipertensas otras no) que toman por su cuenta suplementos de potasio en la creencia de que hacerlo puede suponer una seria de beneficios. Las pruebas sobre la presión arterial y la ingesta de sal en los humanos se originan a partir de estudios poblacionales y ensayos clínicos aleatorizados de intervenciones sobre la ingesta de sal en la dieta.

A veces existen datos contradictorios, así en un par de artículos del 2012 y 2013  (1,2) se comentaba que la evidencia disponible no apoyaba las recomendaciones de una reducción generalizada e indiscriminada de la ingesta de sal en la población, aunque reconocían el efecto reductor de la presión arterial como resultado restricción de sodio en la dieta puede ser útil en pacientes hipertensos.. En uno de estos artículos (2) también se comentaba que la utilización de suplementos de potasio en pacientes hipertensos o en las personas sanas no estaban recomendado por las guías de ese momento, pero que la importancia de seguir una dieta saludable rica en verduras y frutas ( que son buena fuente de potasio) sí que estaba clara.

Sea como fuere. lo que parece razonable es que si somos individuos sanos y queremos cuidar nuestra salud cardiovascular (prevenir) podemos llevar una dieta rica en verduras, hortalizas y frutas, con cereales integrales, con más pescado que carne, con carnes bajas en grasas, con lácteos desnatados y con aceite de oliva como fuente principal de grasa, también es razonable no abusar de la sal, si añadimos mucha sal a las recetas, compramos todos los alimentos procesados, encurtidos, curados, enlatados… estaremos consumiendo demasiado sodio, pero si no somos hipertensos no tenemos por qué restringir la sal a rajatabla hasta el punto de minimizar el sodio y ser más estrictos que las propias recomendaciones , una cosa es no abusar de la sal ( que obviamente debemos controlarla) y seguir las recomendaciones y otra cosa es ir al extremo contrario. Si somos hipertensos puede que nos podamos beneficiar de una reducción de la ingesta de sodio, pero será el médico el que determine si una dieta baja en sodio formará parte del tratamiento. Obviamente si una persona es hipertensa, será su nefrólogo o médico internista… el que decida el tratamiento a seguir y si una dieta baja en sal está indicada en su caso o no

Pero eso la realidad actual es que la mayoría de la gente no es tan estricta con el sodio como para preocuparse, de hecho ocurre exactamente lo contrario, lo frecuente a día de hoy es ser generoso con la sal de cocina a la hora de elaborar los platos y además es muy frecuente que se ingieran cantidades importante de sodio oculto. Los alimentos enlatados, curados, procesados…. es decir casi todo lo que no es fresco lleva sal añadida y sodio al igual que todas las salsas que acompañan nuestros platos.

El sodio es necesario y de por sí no es malo, minimizar el sodio hasta niveles muy bajos tampoco es bueno. Pero sí que parece que una gran cantidad de la población consume más sodio del que debería.

En abril del 2013 se publicó un metaanálisis ( 3) que trataba de evaluar el efecto de disminución de la ingesta de sodio sobre la presión arterial, enfermedades cardiovasculares, y los posibles efectos adversos, tales como los cambios en los lípidos en sangre, los niveles de catecolaminas, y la función renal.

Los autores concluyeron que la menor ingesta de sodio reduce la presión arterial y no tiene ningún efecto adverso sobre los lípidos en sangre, los niveles de catecolaminas, o la función renal. Menor ingesta de sodio también se asocia con un riesgo reducido de enfermedad cardíaca coronaria y accidente cerebrovascular fatal en adultos. La totalidad de la evidencia sugiere que la mayoría de la gente probablemente se beneficiarían de la reducción de la ingesta de sodio.

Por tanto está claro que no se tiene por qué eliminar el sodio, pero abusar por abusar no tiene sentido. Por poner un ejemplo ( a veces no somos conscientes):

Desayuno:

Café con leche y pan ( lleva sal) con queso ( lleva sal) y jamón York ( lleva sal) y un zumo.

Media Mañana: Un pincho ( el pan lleva sal) de jamón serrano ( lleva sal).

Para comer: Alubias con chorizo ( lleva sal) y al plato de alubia se le añade sal de mesa. De segundo filete con patatas ( a ambos se les añade sal de mesa). De postre tarta ( lleva mantequilla que lleva sal y galleta que lleva sal). Y pan ( lleva sal).

Merienda: Café con leche y galletas (llevan sal) y una fruta.

Cena: Una sopa de arroz ( y la sopa lleva sal) y se segundo merluza en salsa de queso ( lleva sal el queso y el plato de merluza lleva sal de mesa). De postre un trozo de queso de Burgos ( lleva sal). Y pan ( lleva sal).

Recena: Una fruta.

Viendo esto nos damos cuenta de la exagerada ingesta de sodio que hemos realizado. Obviamente se puede reducir el uso de sal de cocina y se pueden tomar más alimentos frescos frente a procesados, curados…

Tal como dice el Libro Blanco de la Nutrición de la Fundación Española de Nutrición ( publicado en marzo del 2013 con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España) hasta hace unos años se recomendaba que la ingesta máxima de sal fuese de 6 gramos al día, lo que corresponde a 2400 miligramos por día de sodio , sin embargo actualmente la Organización Mundial de la Salud aconseja no superar los 5 gramos de sal al día (2000 miligramos de sodio por día) porque el elevado consumo de sal se asocia a diversos problemas de salud pública que causan un número importante de muertes. Además según la propia Organización Mundial de la Salud los adultos deberían al menos 3.510 miligramos de potasio por día. El motivo es que, unido a la reducción del sodio, así se puede reducir el riesgo de sufrir hipertensión, lo que a su vez aumenta el riesgo de padecer accidentes cardiacos y cerebrovasculares ( obviamente estas recomendaciones están basadas en revisiones blibliográficas).

Los españoles tomamos el doble de sal de la recomendada con una media de unos 10 gramos de sal al día por persona. Por tanto debemos utilizar poca sal de mesa y además tener en cuenta que mucha sal está oculta (latas de conserva, embutidos, salsas…).

Por tanto lo adecuado es seguir la recomendaciones de la Organización Mundial de la salud y seguir una dieta rica en alimentos que aporten potasio y que no nos hagan ingerir una cantidad de sodio elevada.

1) Stolarz-Skrzypek K, Liu Y, Thijs L, Kuznetsova T, Czarnecka D, Kawecka-Jaszcz K, Staessen JA. Blood pressure, cardiovascular outcomes and sodium intake, a critical review of the evidence. Acta Clin Belg. 2012 Nov-Dec;67(6):403-10.

2) Stolarz-Skrzypek K, Bednarski A, Czarnecka D, Kawecka-Jaszcz K, Staessen JA. Sodium and Potassium and the Pathogenesis of Hypertension. Curr Hypertens Rep. 2013 Feb 10.

3) Aburto NJ, Ziolkovska A, Hooper L, Elliott P, Cappuccio FP, Meerpohl JJ. Effect of lower sodium intake on health: systematic review and meta-analyses. BMJ. 2013 Apr 3;346:f1326.

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