Leche y tracto respiratorio

En principio no hay ninguna relación entre ingesta de lácteos e incremento de la mucosidad. Personalmente tomar lácteos no me produce flemas en las vías respiratorias, ni ningún problema de tipo respiratorio. De igual modo, tampoco conozco casos en mi entorno más cercano (familia y amigos). Sin embargo, algunas personas (son pocas, pero algunas me lo han dicho en consulta) “juran y perjuran” que al tomar lácteos tienen más flemas en las vías respiratorias y que al dejar de tomarlos estas desaparecen. ¿Es posible que haya algo de cierto? Si algunas personas, aunque sean pocas, insisten en que esto les ocurre de verdad, ¿puede ser que haya al menos una posible explicación científica? ¿Se puede explicar de alguna forma por qué muchas personas que toman lácteos no refieren una mayor producción de flemas y sin embargo unos pocos “se quejan” e insisten con este tema?

cosumir-leche¿Se puede explicar de alguna forma un incremento de la producción de moco al tomar lácteos?

Está claro que un aumento en la producción de flemas al ingerir leche es difícil de explicar por una reacción alérgica a las proteínas lácteas (ya que esta asociación difícilmente puede ser explicada mediante un proceso alérgico convencional) o por intolerancia a la lactosa (la intolerancia es debida a un déficit de producción o a la no producción de la enzima lactasa, con lo cual los efectos pueden ser molestias gastrointestinales, diarreas, flatulencias… pero no flemas en las vías respiratorias). Por lo tanto ni las alergias a las proteínas de la leche (poca gente las sufre) ni la intolerancia a la lactosa (es más habitual que la alergia a la proteína láctea) podrían, en principio, explicar este efecto.

¿Qué dicen los estudios?

La realidad es que si nos atenemos a la bibliografía científica, a día de hoy y en base a los estudios realizados, no parece que se pueda concluir que la ingesta de leche pueda provocar un aumento de la mucosidad en las vías respiratorias.

beber-leche-catarro-resfriado-gripeAhondando más en el tema anterior de leche y flemas e incorporando su relación con asma y resfriados, hay bastantes estudios antiguos y recientes. En un estudio de los 90 en que los sujetos tomaban entre cero y once vasos de leche al día y además eran expuestos a rinovirus no se pudo detectar ninguna asociación entre leche y flemas y los autores concluyeron que no hay asociación global estadísticamente significativa se puede detectar entre la leche y la ingesta de productos lácteos y los síntomas de la producción de moco en adultos sanos, y en infección por rinovirus (sea sintomática o asintomática). Sin embargo, y a título anecdótico, los participantes de este estudio, antes de comenzarlo, respondieron un cuestionario y el 27,5% de ellos indicaba que cuando tenía refriado reducían el aporte de lácteos y el 80% de ellos los hacía porque creían (estaban convencidos) de que tomar leche produciría más mucosidad y flemas. Estaban convencidos (obviamente basándose en lo que habían oído o en los que creían sus experiencia personal) pero al realizar el estudio se vio que su creencia era errónea. Lo cierto es que las experiencias personales o puntuales son bastante subjetivas.

Una revisión del 2005 sobre el tema concluyó que la ingesta de leche no se asoció con un aumento de las secreciones nasales, los síntomas de la tos, síntomas nasales o congestión. Sin embargo, las personas que creen en la teoría de que beber leche produce moco presentan más síntomas respiratorios después de beber leche, lo que parece indicar de nuevo que la sugestión pudiera influir. En este revisión se aborda también el tema de que en algunos tipos de medicina alternativa a las personas con asma bronquial se les recomienda no consumir lácteos. Pero como se comenta en el artículo, el consumo de leche no parece agravar los síntomas del asma y no hay una relación entre el consumo de leche y la aparición de asma (salvo en personas alérgicas a las proteínas lácteas que obviamente no la tomarán). Tan generalizada está la creencia que hay padres cuyos niños tienen asma y que les eliminan o restringen la leche creyendo que empeorarán por mayor producción de moco. En el año 2012 se publicó un artículo científico sobre el tema advirtiendo que no se debía ni eliminar ni restringir la leche por esta creencia y que estos niños debían tomar la misma leche que cualquier otro niño.

Sin embargo, esas personas que dicen padecer el problema, aunque sean pocas, insisten con vehemencia. Entonces, ¿existe alguna hipótesis que podría explicar que, en algunas personas concretas (como mencionábamos, no son muchas las que se suelen “ quejar” de este problema) al tomar leche se incremente la producción de flemas en las vías respiratoria? Veamos: Un artículo científico publicado en 2010 aborda este tema. En dicho artículo se indica que la beta-casomorfina (derivada de la descomposición de la leche rica en Betacaseina A1) estimula la producción de mucosidad  regulada por los gene MUCAC. Dado que existen enfermedades del tracto respiratorio en las que hay una sobreproducción de moco por estímulo de los MUC5AC en el propio tracto respiratorio, los autores del artículo hipotetizaron que es posible que cuando consumimos leche con Betacaseína A1 al producirse (fruto de su descomposición) beta-casomorfina, ésta podría pasar a la sangre y estimular la producción y secreción de moco a partir de estas glándulas respiratorias.

leche-mucosidadPero podríamos preguntarnos por qué no le pasa a todo el mundo. Para ello debemos tener en cuenta varios factores. En primer lugar, que hay que consumir leche rica en Betacaseína A1 (esto varía con la composición genética de cada raza vacuna. Así, por ejemplo, la mayoría de las vacas de raza “Guernesey” producen leche rica en A2 y muy escasa en A1. La raza “Red Danish”, por el contrario, produce leche rica en Betacaseína A1). En segundo lugar, la beta-casomorfina tiene que ser producida (fruto de la descomposición de la leche) en cantidades significativas y pasar a la circulación y de ahí a los tejidos, donde tiene que activar la producción de moco en las glándulas. Por tanto, vemos que influyen el tipo y la cantidad de leche, la variabilidad genética interindividual (es decir, la capacidad de cada uno para producir beta-casomorfina y absorberla, la cantidad que llega a los tejidos por la circulación sanguínea, la sensibilidad de las glándulas productoras de moco del tracto respiratorio a la beta-casomorfina, etc). Esto podría explicar por qué sólo un subgrupo de la población, que ha aumentado la producción de moco del tracto respiratorio, encontrará que muchos de sus síntomas -como el asma- mejoran en una dieta de eliminación lácteos. También explica por qué la inmensa mayoría de las personas (como yo mismo) por muchos lácteos que tomen no notan un aumento en la mucosidad en las vías respiratorias.

En cualquier caso es simplemente una hipótesis sugerida por los autores del artículo y afectaría (en el peor de los casos) a no muchos individuos, sin haberse podido demostrar de manera empírica. Además, como se puede observar en algunos estudios, influye la subjetividad. Por tanto en principio no se puede decir que haya una relación entre ingesta de lácteos y mucosidad.

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