Industria alimentaria

La realidad es que a veces se habla de independencia o no independencia (en el mundo de la nutrición) según se cobre o no por dar una charla cuando basar la independencia en eso sería algo así como decir que por tener un descuento en la luz indica que estás a favor de los residuos nucleares. A mí nunca me han pagado un solo euro por dar un mensaje contrario a la salud de nadie y yo jamás di un mensaje con el que no estoy de acuerdo. Es más, nunca me han pagado para que dijera algo concreto ni contara o escribiera o diera un mensaje concreto y no sólo eso sino que ni siquiera me lo han sugerido. Siempre que he impartido charlas he elaborado libremente mis ponencias sobre los temas que me han propuesto o que yo he propuesto y nadie revisó jamás previamente mis ponencias o me reprocharon algo al finalizarlas. Las pocas veces que me han tratado de insistir y convencer (es un decir porque nunca me convencerían) a toda costa (y a veces con mala educación) de recomendar algo o hablar bien de algo fueron personas representantes de empresas que venden sustitutivos de comidas, cápsulas, infusiones, barritas, etc. y por supuesto jamás lo hice porque no estoy de acuerdo con esos sistemas. Si algo concreto a una persona concreta he recomendado, es porque creí que en ese momento era útil para esa persona concreta. Y si un día recomiendo un producto asturiano frente al equivalente de otro lugar, no es que me paguen, es que amo mi tierra y en la medida de lo que pueda contribuiré a que se conozca mi tierra, nuestros productos, nuestra gastronomía y todo lo demás.

Yo nunca creí en las teorías conspiratorias que dicen que la industria compra a casi todos los profesionales de la nutrición (de forma generalizada) hasta tal punto que condiciona las recomendaciones de todas las sociedades científicas, de todos los organismos oficiales, etc. salvo de 4 héroes honrados e incorruptibles que están fuera del sistema que dicen la VERDAD. Sí que reconozco que a veces sorprende comprobar que el logo de una sociedad científica pueda estar en la etiqueta de una determinada marca de galletas como aval cuando no son una buena opción como alimento de consumo frecuente y creo que en casos así sí se puede dar un buen tirón de orejas. Pero una cosa es eso y otra cosa es dibujar un escenario apocalíptico. Pero algo debemos saber, si seguimos a los supuestos héroes incorruptibles podemos comprobar como profesionalmente viven en gran parte gracias a sus críticas a la industria y a sus titulares sensacionalistas porque eso les da relevancia en las redes, colaboraciones pagadas en los medios, libros y giras pagadas… sin las cuales no tendrían vida profesional. Y justo las personas a las que ellas critican son las que tienen una buena vida profesional y no necesitan de estas tácticas ( ni tampoco de la industria) para sobrevivir. Por ello detrás de la crítica a lo que estos supuestos héroes llaman «vieja escuela» lo que hay es envidia, aunque ellos digan que la envidia es hacia ellos ( pero…¿ en serio pueden creer que un profesor universitario con decenas de publicaciones tiene envidia de que una persona porque tenga más likes en redes sociales?, ¿ en serio pueden creer que un Dietista-Nutricionista con mucho éxito en el mundo de la empresa puede tener envidia de quien busca titulares sensacionalistas para sobrevivir y por eso sale en los medios?, ¿en serio un catedrático de nutrición puede tener envidia de quien cobra por salir hablando de nutrición en la radio?. Pues no, la envidia no la tiene quien tiene una vida profesional plena y resuelta, sino el que no la tiene y necesita de la polémica y de palmeros que les den likes para sobrevivir)

Desde la comunidad científica se lleva insistiendo desde hace muchos años en la necesidad de minimizar las grasas trans, en la necesidad de reducir las grasas saturadas, la sal y el azúcar. Y aunque últimamente una y otra vez se repita y se diga que en el azúcar no se puso tanto énfasis, es una recomendación común y ya antigua la de indicar que ciertos azúcares simples y de alto índice glucémico se deben de minimizar y/o reducir (azúcar de mesa, siropes, bebidas azucaradas, mermeladas…). La mejor prueba de ello es que los chicles sin azúcar y los caramelos sin azúcar han tenido un gran boom desde finales de los años 80 desplazando en gran parte a las versiones azucaradas ( y algunos dirán que eso fue por la lucha contra la caries lo cual es verdad en su origen pero luego se ha extendido y no ha sido sólo por las caries, sino porque la gente sabe bien que un exceso de azúcar no es bueno). También ha habido un boom de bebidas sin azúcar (refrescos de naranja, de limón, de cola, agua de tónica, de lima, gaseosa tipo Casera… de hecho hoy en día hoy es difícil encontrar en el mercado una gaseosa tipo Casera con azúcar) y de otros productos como gelatinas sin azúcar, chocolate sin azúcar. Esto es una realidad tan clara que el que no la ve es que no la quiere ver. Sin embargo sí que es verdad que por otro lado ha habido un boom de productos 0% grasa que al ser tan “insípidos” y con una textura tan poco apetecible se han tenido que cargar con azúcar, siropes… es el caso de yogures desnatados azucarados, batidos azucarados etc… Se ha primado reducir la grasa y a cambio se ha incrementado el azúcar y eso parece (a la luz de los últimos estudios) que es un error (sobre el hecho de que no todos las grasas saturadas son iguales y sobre los beneficios del consumo de lácteos enteros ya he hablado en este mismo blog). Algunos me hablarán del escándalo de la industria del azúcar comprando científicos hace años, pues sí, ovejas negras hay en todas partes. Por ello, no voy a negar que controversias las hay, a veces se ha hablado del poder de la industria del azúcar, también del poder de la industria del alcohol y de la galleta a la hora de tratar de poder encontrar apoyo científico para hacer determinadas recomendaciones a la población. Y cosas raras (y sobre eso he escrito a veces también) las hay. Recomendar ciertas galletas o bebidas azucaradas puede generar desconfianza y controversia o asociar una bebida alcohólica con salud puede generar controversia (no voy a entrar en la evidencia científica o no pues ya dí mi opinión en otros post). Sin embargo al final todo depende de cada persona, algunos de los que critican a la industria alimentaria y a las sociedades científicas y presumen de carecer de conflictos de intereses  resulta que los tienen ( sesgo político, sesgo de ego, sesgo ideológico, sesgo económico….) y algunos de los que son acusados por haber colaborado con industria alimentaria resulta que no los tienen ( porque cuando hablamos de conflicto de intereses hablamos de potencial conflicto y además es declarado lo cual ya demuestra un comportamiento muy ético). Parece que algunos pretenden conseguir el premio Nobel o vivir un año a costa de algo que presenten como nuevo pero que de nuevo no tiene nada ( el exceso de azúcar es malo por ejemplo)

La realidad es que la industria alimentaria es un motor económico muy importante en España y en mi región, Asturias, especialmente. Tenemos muy buenas empresas de alimentación, tenemos muy buenos productos, tenemos calidad, tenemos sabor y tenemos variedad y todo eso genera cientos de miles de empleos, exportaciones y prestigio e incluso turismo. Estoy a favor de los patrocinios de la industria alimentaria a la investigación y a los congresos y a las jornadas y a las mesas redondas y entre otras cosas porque si tenemos que depender de la ayuda pública estamos (desgraciadamente) con problemas y totalmente vendidos. El mundo ideal de Yupi que algunos nos venden no existe. Muchas personas dicen que no es así pero basta con ver los grandes recortes en investigación y en becas y sobre todo cuando se compagina trabajo e investigación es más difícil la financiación porque algunas becas no son compatibles con estar trabajando. Yo he tenido ayudas para algunos proyectos («Viduqui» por ejemplo) y no para otros ( I-Diet, queso..) que tuve que pagar de mi propio bolsillo sólo o con otros socios y además a pesar de ser todos proyectos vinculados a universidades públicas. Por lo tanto al margen de porque conozco a mucha gente en universidades, institutos etc… también hablo por propia experiencia.

La industria alimentaria además es una salida laboral para investigadores en nutrición que no pueden acceder a la investigación pública ( todo el mundo conoce la endogamia de algunas universidades públicas españolas tantas veces denunciada por los investigadores que están fuera de España), es una salida laborar para formadores, para Dietistas-Nutricionistas en departamentos de atención al cliente etc… Para mí no merece menos confianza una jornada o mesa redonda patrocinada por una serie de empresas de alimentación que otra no patrocinado por nadie, porque la independencia, objetividad y honradez reside en cada ponente y se puede ser objetivo hablando del yogur en una charla patrocinada por una empresa del sector lácteo y se puede no ser objetivo hablando de la carne en una mesa que no está patrocinada por nadie pero en la que el ponente es vegano y por ejemplo (o por mil cosas más) y se puede no ser objetivo hablando del pan en una mesa no patrocinada por nadie simplemente porque el ponente odia el pan. La declaración de intereses es una declaración de potencialidad y la simple declaración indica honradez y ética profesional.

Personalmente si veo un producto que considero que es bueno lo recomiendo porque es bueno, jamás a cambio de nada. La ética se presupone y quien no la presuponga y dude de compañeros a las primeras de cambio ¡ mala cosa!.

Respecto a la industria alimentaria tengo muy claro que muchas cosas son mejorables ( repito en negrita, ¡ muchas cosas son mejorables) y se le puede y se le debe pedir una publicidad más responsable, se le pueden y se le deben sugerir mejoras en algunos de sus productos, se puede lograr una mejor gestión de las sociedades científicas respecto al uso de su logo, etc. pero realmente las cosas no son tan graves como algunos salvadores nos quieren hacer ver. Cuando la obesidad que es una patología multifactorial se achaca a la industria alimentaria permanentemente y se presenta un escenario apocalíptico que ha sido creado por dicha industria creo que estamos ( es mi opinión) ante lo que yo llamo el «populismo nutricional».

La industria alimentaria crea riqueza y empleos y si es bien aconsejada y dirigida (lo cual no quiere decir insultada, vilipendiada, vapuleada y boicoteada) puede hacer mucho por la salud de la población. Pero la industria alimentaria contribuye a que tengamos muchas opciones para disfrutar (no en vano comer es un placer). La variedad abarata los precios, nos permite tener más opciones y disfrutar más de uno de los placeres de la vida que es comer. Hay que educar en nutrición a niños desde el colegio (¡una asignatura de nutrición ya!), hay que educar a los padres (sino no hacemos nada porque los niños no son responsables de su alimentación), abuelos, profesores, hay que lanzar mensajes educativos etc… y hay que insistirle a la industria ( incluso meter presión, ¿ por qué no?) para que entre su oferta tenga opciones saludables también, para que mejore las formulaciones y gradualmente vaya cumpliendo los objetivos de mejora, ¿ cómo no voy a estar de acuerdo con eso?, ¿ quien no va a estar de acuerdo con tratar de mejorar las cosas?. Pero una cosa es eso y otra es creer que en el mercado hay decenas de marcas de galletas cargadas de azúcar y grasas porque hay una gran confabulación de la industria. Sinceramente, me gustan las galletas napolitanas ( por decir algo) y por comérmelas el domingo por la mañana para desayunar no va a pasar nada si el resto de los días cuido mi alimentación.

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Comentarios


No estoy de acuerdo en todo lo de los patrocinios. Lo que no encuentro lógico es que un congreso sanitario sea pagado por una marca de refrescos o bollería. Quizás mejor opción sería la fruta o la asociación 5 al día.

Y respecto, al diseño de nuevos productos, hay que trabajar en la normativa por qué siempre la cuelan en la letra pequeña. Y en bastantes ocasiones no se cumple. Por ejemplo, hacer un croissant o cualquier bollo añadiendo avena y decir que es sano sabiendo que lleva grasas trans y azúcar a más a más. Más que nada que no va a convertirse en sano. O ahora que los zumos dicen que no llevan azúcares añadidos cuando la normativa los considera en ese grupo.

Silvi

Sí claro, es lo que comento, hay que tirar de las orejas y presionar para que eso no ocurra

Dr. Ramón de Cangas

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