En el tracto gastrointestinal de los mamíferos existe una población microbiana muy diversa denominada microbioma o microbiota, que juega un papel importante en la salud, en la nutrición, el metabolismo, la protección contra patógenos y en el desarrollo del sistema inmunológico. Se estima que al menos 1000 especies bacterianas además de otra serie de microorganismo cohabitan el tracto intestinal humano.

El desarrollo de la microbiota generalmente comienza antes del nacimiento y su alteración puede tener consecuencias adversas. Estudios recientes donde se han identificado comunidades bacterianas en meconio, líquido amniótico y placenta, concluyen que la colonización microbiana del intestino fetal comienza en el útero y continúa durante los primeros 2 años de vida, y que depende de múltiples factores, por ejemplo, dieta materna, estrés, exposición a antibióticos, modo de administración, tipo de alimentación (leche materna o fórmula), entre otros.Una vez que ha tenido lugar el nacimiento, numerosos factores ambientales que incluyen el parto prematuro, el modo de parto (vaginal o cesárea), el uso de antibióticos y la dieta pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la microbiota intestinal de los bebés. El hecho de que la leche humana contenga microorganismo es probable que tenga importantes implicaciones.

Aunque comúnmente se piensa que están relacionados con la enfermedad como patógenos, la mayoría de los microbios intestinales son comensales y simbiontes que proporcionan efectos beneficiosos en términos de nutrición, desarrollo del sistema inmunológico y maduración postnatal del intestino. Realizan funciones que no pueden ser realizadas por el propio anfitrión humano

El número total de células bacterianas que residen en el intestino humano supera ampliamente el número de células huésped. Más de 3 millones de genes han sido identificados en esta microbiota, es decir, 100 veces más que nuestros propios genes humanos. Y aunque esto sea así, es curioso que la mayoría de la microbiota intestinal está limitada restringido a 4 filos dominantes: Firmicutes, Bacteroides, Actinobacteria y Proteobacteria.Los hallazgos de investigaciones recientes muestran que cuando ocurre una disbiosis (alteración en la composición de la microbiota), el resultado es con frecuencia una respuesta inflamatoria que puede afectar a todo el cuerpo. La disbiosis puede ser debida a baja ingesta de frutas y verduras, exceso de ingesta de proteína animal, estrés, baja ingesta de fibra, obesidad y sobrepeso, antibióticos.

Pero, ¡ ojo!, no sólo la diversidad microbiana y la abundancia relativa de ciertos taxones desempeñan un papel en la disbiosis y la inflamación, sino también sus capacidades funcionales en términos de producción de metabolitos e interacción con el sistema inmunológico del huésped. Además alteraciones en la permeabilidad intestinal pueden dejarnos expuestos.

¿ Somos libres a la hora de elegir alimentos?

Los microorganismos que residen en el tracto gastrointestinal están bajo presión selectiva para manipular el comportamiento de alimentación del huésped con objeto de que mejore su estado físico y esto se hace incluso (a veces) a expensas de la aptitud del anfitrión. Entendiendo aptitud como la capacidad de una persona para realizar adecuadamente cierta actividad, función o servicio. En este caso aplicado a las elecciones alimentarias.

Parece que los microorganismos podrían influir en nuestro comportamiento alimentario mediante dos estrategias:

Generando antojos de alimentos en los que están especializados ( es decir les vienen bien a ellos) o alimentos que suprimen a sus competidores (perjudican a los microorganismos que compiten con ellos por ese nicho ecológico).

Induciendo la disforia (la disforia es una emoción desagradable o molesta, como la tristeza , estado de ánimo depresivo, ansiedad, irritabilidad o inquietud. Es el opuesto etimológico de la euforia) llevándonos a ingerir alimentos que nos provoquen una mejora de su estado físico.

Hay algunos mecanismos de acción propuestos que pudieran explicar cómo los microorganismos pueden llegar a influir en nuestro comportamiento alimentario:

1) puede ser a través de las vías de recompensa y saciedad
2) mediante la producción de toxinas que alteran el estado de ánimo o bien mediante modificaciones en los receptores (incluidos los gustativos)
3) mediante actuación sobre el nervio vago( no debemos de olvidar que es el eje neural entre el intestino y el cerebro).

¿ Microbiota cerebral?

Todo se complica más cuando se ha visto que la microbiota intestinal influye en la microbiota cerebral (descubierta hace 4 años) que se sugiere que también de alguna forma puede interaccionar con el cerebro e influir en comportamiento, estado de ánimo…

Hace unos 4 años (más o menos) se descubrió que existe una microbiota cerebral. Fue un descubrimiento (como muchos en la ciencia) casual mientras se trabajaba con un primate en un experimento relacionado con el sida.Luego se observó que en el ser humano también existía esa microbiota cerebral. Actualmente se sabe que se encuentra en el hombre y en primates pero no en otros mamíferos (y esto abre las puertas a alguna hipótesis según la cual este hecho pudo tener algo que ver en la evolución).

¿ De donde vienen? y…¿ qué hacen?, Neurobiología, psiquiatría y bacterias cerebrales y del tracto gastrointestinal

Parece que la bacterias cerebrales proceden de la microbiota intestinal. Los macrofagos las transportan desde intestino por la circulación hasta el propio cerebro.

Las bacterias presentes en el cerebro no son neutras, de alguna forma interaccionan con las neuronas (estudios invitro sugieren que favorecen la creación de redes neuronales) y de hecho se sugiere que ciertas enfermedades relacionadas con el cerebro (depresión y otras) pueden estar relacionadas con alteraciones en la microbiota cerebral (de hecho las personas enfermas tienen una «flora bacteriana cerebral» diferente).

Se puede proponer y aventurar una sugerente hipótesis y es el hecho de que la exposición del hombre a los alimentos fermentados que llevaban bacterias vivas pudo modificar y favorecer el aumento de la microbiota intestinal y jugar un papel protagonista en el desarrollo cerebral ( y se ha propuesto un solapamiento temporal entre ambos hechos).Se habla de que un gen (concretamente el RUNX2) que tiene importancia en la evolución del cerebro del hombre puede ser modulado por probióticos.

Es más, hay científicos investigando que de alguna forma, una parte de las depresiones pudieran ser “una sensación visceral” que en parte pudiera estar mediada por la microbiota. Algunos autores ya utilizan el término de psicobióticos (probióticos que al ser ingeridos pueden provocar mejoras en enfermedades psiquiátricas).

Pero más allá del cerebro, no hay que olvidar que un 90% de la serotonina ( un neurotransmisor) de nuestro organismo se produce en el intestino, junto a la microbiota.

Turicibacter sanguinis y Clostridia producen moléculas que hacen que las células intestinales, a su vez, produzcan más serotonina. Ciertos autores relacionan estas alteraciones con riesgo de depresión…y sugieren uso de psicobióticos…

Ciertos campos de la psquiatría se están enfocando en conocer la relación entre la microbiota y la neorobiología del estrés

Aún no se ha demostrado de manera convincente que los emocionantes y sugerentes hallazgos que “hablan” de una posible eficacia derivadas de la ingesta de bacterias psicobióticas y que derivan de resultados de modelos preclínicos de enfermedades psiquiátricas se puedan traducir algún día en recomendaciones o intervenciones en pacientes humanos.

Bacterias y Párkinson:

En el curso de la enfermedad de Parkinson el sistema nervioso entérico y los nervios parasimpáticos están entre las estructuras más tempranamente y más frecuentemente afectadas por la proteína alfa-sinucleína ( esta es la proteína que causa los daños en el cerebro de estos enfermos y que se ha encontrado en varios lugares fuera del cerebro, incluyendo los nervios que controlan el intestino).

Precisamente por eso se podría pensar ( y algunos autores así lo creen) que la proteína anormal aparece aquí primero provocando daños en los nervios del intestino causando síntomas no motores como estreñimiento y que más tarde se extiende al cerebro para causar los síntomas motores típicos del Parkinson.Partiendo de esta premisa anterior quizás en algunas personas ciertas bacterias del intestino podrían afectar el funcionamiento de los nervios del intestino que podrían a su vez con el tiempo acabar afectando a los nervios del cerebro causando los verdaderos síntomas del Parkinson.

Sea como fuere la realidad es que el estreñimiento es un importante síntoma en este tipo de enfermos, de hecho el 80% de los enfermeos de Parkinson tienen estreñimiento y es frecuente que el estreñimiento preceda a la aparición de los síntomas típicos del Parkinson años antes.

La microbiota intestinal interactúa con el sistema nervioso autónomo y central a través de diversas vías, incluyendo el sistema nervioso entérico y el nervio vago. Sin embargo hasta hace poco no se había relacionado la microbiota intestinal con la enfermedad de Parkinson.

En ciertos estudios se observa que la abundancia de un tipo de bacterias (Prevotellaceae) en las heces de los pacientes con enfermedad de Parkinson se redujo en un 77,6% en comparación con los controles.

Estos hallazgos sugieren que la microbiota intestinal se altera en la Enfermedad de Parkinson aunque se necesitan más estudios para dilucidar las relación entre estas alteraciones y la enfermedad y comprender si son causa o efecto . Es decir, puede ser que el hecho de que la microbiota esté alterada puede facilitar el hecho de que una persona padezca Parkinson o bien puede ser que los enfermos de Parkinson, como consecuencia de su enfermedad y de la alteración en la función intestinal, sufran modificaciones en la microbiota intestinal.Además quizás la microbiota ( que no olvidemos que es modificable mediante la dieta) se podría utilizar como marcador de la enfermedad.

¿ Y la microbiota y el peso?

Algunos estudios concluyen que tener una determinada microbiota suponía un mayor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad.

A veces no valoran la circunstancia de que sea al revés, es decir, que dado de que las personas con exceso de grasa corporal suelen tener unos hábitos alimentarios menos saludables, y dado que el tipo de alimentación influye en el tipo de microbiota, que lo que ocurre es que su tipo de microbiota estuviera condicionada por ese tipo de alimentación menos saludable.

Posteriormente se publicaron estudios donde este hecho se tuvo en cuenta y para ello se utilizó microbiota de gemelos (en las que uno era obeso) implantándolas en ratones. Se vio que efectivamente la microbiota ayudaba a adelgazar.

Pero se vio que esto era así si se seguían dietas normocalóricas o hipocalóricas, pero sino no. Quiere esto decir que entonces algo sí que influye la microbiota en el peso pero no tanto como algunos nos hacían creer ya que vemos como otros factores incluyen y mucho, por ejemplo la dieta ( como era de sentido común desde el principio).Muchos estudios sobre microbioma se basaban en ratones sin gérmenes (ya que así es más fácil instaurarles los microorganismos que deseamos) pero claro unos ratones sin gérmenes para nada representan un estado de normalidad (tanto es así que sufren problemas de salud precisamente poreste hecho) y por tanto es posible que no sirvan de ejemplo para predecir la respuesta que a la microbiota que se les implanta tendrían los ratones normales con microbioma normal.

No sólo eso, sino que el microbioma de los roedores es bastante diferente a la del ser humano y quizás por tanto (comenta el artículo) no sea extrapolable.

Parece existir una relación entre el peso corporal y la microbiota, pero que como no hay muchos estudios en humanos y de los que hay la mayoría son observacionales, por eso no hay suficiente evidencia científica para concluir si el tipo de microbiota es la causa o bien la consecuencia de que se modifique el peso de la persona. Prueba de que no es tan fácil es que grupos de investigación diferentes han llegado a conclusiones diferentes. Y en este sentido para poder realizar conclusiones se requieren más y mejores ensayos clínicos en humanos.

Quiere esto decir que la microbiota tiene su importancia, que seguro que influye en numerosos aspectos de nuestra salud y que puede tener un cierto efecto en el peso, pero que seguro que no sirve para todo, que no es mágica en ninguna situación y que es simplemente un factor más no EL FACTOR. Los milagros no existen.

Esteatosis hepático alcohólica y bacterias:

Hay personas que manifiestan esta patología y que sin embargo se ha comprobado que ni consumen ni han consumido alcohol.

Se han investigado los cambios en la microbiota intestinal y se cree que contribuyen al menos en algunos casos de la enfermedad.

Klebsiella pneumoniae con esta enfermedad. Es una bacteria que puede produce alcohol en el intestino
Transplantes fecales o la aplicación de aislados con esta bacteria incrementan riesgo de esteatosis hepática y al revés

Rendimiento deportivo y bacterias:

Los atletas de élite muestran una mayor abundancia de Veillonella (metabolizan el lactato en ácidos grasos de cadena corta) en su microbiota; más aún, en ratones de laboratorio su efecto es incrementar hasta en un 13% el rendimiento físico.

¿ Huesos y microbiota?

La última década ha sido testigo de una explosión de investigación en el área de cómo las bacterias que habitan en el cuerpo humano afectan la salud y la enfermedad. Uno de los conceptos más sorprendentes que surgen de este trabajo es la capacidad de la microbiota intestinal para afectar prácticamente a todos los sistemas del cuerpo. Recientemente, se ha prestado más atención al papel de las bacterias intestinales en la salud y la enfermedad de los huesos. El microbioma intestinal tiene impacto en la salud ósea ya que el eje intestino-hueso puede estar conectado. Existe cada vez una mayor evidencia para sugerir una asociación importante entre la microbiota y la salud ósea. Las líneas de investigación actuales, aunque limitadas, indican claramente que la microbiota intestinal puede estar implicada en el metabolismo óseo y, por lo tanto, una mayor exploración de esta relación es un área de enfoque prometedora en la salud ósea y la investigación de la osteoporosis. Aunque la mayoría de los estudios existentes investigan esta relación utilizando modelos animales, los estudios en humanos son necesarios y están en el horizonte.

Varios son los mecanismos de acción que explicarían esta relación. En los últimos años se ha desarrollado la osteoinmunología, que nos ha permitido llegar a saber que la regulación del metabolismo del hueso está íntimamente asociado con el sistema inmune. Y es que la activación de la inmunidad innata y adaptativa por medio de las bacterias intestinales puede explicar en gran medida su influencia sobre el hueso.En menopausia las reducción de hormonas sexuales incrementa la permeabilidad intestinal por el debilitamiento de la barrera. En una situación como ésta, se produce un incremento de la translocación bacteriana y aumentan los niveles de sustancias proinflamatorias (citosinas) y de endotoxina. Y esta situación deriva en el típico aumento de la resorción ósea tan habitual ante la reducción de los niveles de estrógenos ( hay más factores).

Se abre un futuro campo emergente del eje intestino-cerebro-hueso, en el que el intestino impulsa la fisiología ósea a través de la regulación de hormonas clave que se sintetizan originalmente en el cerebro. Se podría valorar el uso de microbios terapéuticos en la modulación de la salud ósea. De hecho en modelos animales, la ingesta de probióticos permite incrementar la masa ósea y prevenir la pérdida ósea que tiene lugar como consecuencia de la ovariectomía. Y esto ocurro con el empleo de Lactobacillus helveticus y Lactobacilus reuteri 6475. Diferentes mecanismos de acción podrían explicar esto, pero uno de ellos podría.

¿ Cáncer y microbiota?

Hay multitud de metabolitos generados por la bacterias del microbioma con efectos antitumorales. Las bacterias ubicadas en el tracto intestinal y también ciertos probióticos ingeridos oralmente tienen la capacidad de generar metabolitos que tienen cierta capacidad de inhibición en el desarrollo tumoral y en la prevención de la carcinogénesis. Un ejemplo son los ácidos grasos de cadena corta como el butirato y propionato generados por microorganismos de nuestra microbiota que pueden favorecer la inhibición de histona deacetilasa de las células cancerígenas, dificultado su desarrollo.

Algunas cepas de Escherichia Coli general sustancias como la colibactina que tiene la capacidad de producir rupturas en el ADN lo cual incrementa el riesgo de mutaciones que pueden derivar en algún tipo de cáncer.
La disbiosis (también llamada disbacteriosis) es el desbalance del equilibrio microbiano de la microbiota normal, debido a cambios cuantitativos o cualitativos de su composición, cambios en su funcionamiento o actividades metabólicas, o bien, a cambios en su distribución.

La disbiosis puede incrementrar el riesgo de cáncer no sólo en el lugar sino incluso a distancia debido a procesos como inflamación de bajo grado a incluso por endotoxemia (manifestaciones clínicas asociadas por una exagerada reacción inflamatoria). E incluso mediante otros mecanismos como es el caso de algunas especies de Clostridium que pueden producir beta-glucuronidasa que pueden alterar el metabolismo de los estrógenos y eso puede provocar que proliferen determinadas células en tejidos ricos en receptores estrogénicos.

Microbiota y envejecimiento:

El potencial de la microbiota intestinal para afectar la salud tiene una relevancia particular para las personas mayores. Esto se debe a que la microbiota puede modular los cambios relacionados con el envejecimiento en la inmunidad innata, la sarcopenia y la función cognitiva, todos los cuales son elementos de fragilidad. Tanto los estudios independientes como los dependientes de cultivos celulares muestran que la microbiota intestinal de las personas mayores difiere de la de los adultos más jóvenes. No existe un umbral cronológico o una edad a la que la composición de la microbiota se altere repentinamente; más bien, los cambios ocurren gradualmente con el tiempo. La microbiota varía con la edad, la atención residencial a largo plazo, la dieta habitual y el grado de retención de un microbioma central. Estamos comenzando a comprender cómo estos grupos cambian con el envejecimiento y cómo se relacionan con los fenotipos clínicos. Estos datos proporcionan un marco para analizar las asociaciones entre la microbiota y la salud, distinguir la correlación de la causalidad, identificar la interacción de la microbiota con los procesos de envejecimiento fisiológico y desarrollar una vigilancia de la salud basada en la microbiota para los adultos mayores.

¿ Y qué ofrecerle a nuestra bacterias?

Numerosos estudios demuestran que la dieta influye en la salud de un individuo y que una dieta rica en alimentos de origen vegetal tiene ofrece una serie de beneficios con respecto a la salud y el bienestar de un individuo. Más recientemente se ha visto que también, en este sentido de salud y bienestar, hay una gran contribución de la microbiota intestinal. Desde este punto de vista se ha visto que a largo plazo, la dieta modifica la microbiota intestinal.

En los adultos, las dietas que tienen una alta proporción de frutas y verduras, cereales de grano entero, legumbres, alimentos ricos en polifenoles, leches fermentadas, especias, cacao, hierbas aromáticas… y un bajo consumo de carne se asocian con una microbiota muy diversa y se definen por una mayor abundancia de Prevotella en comparación con Bacteroides , mientras que lo contrario se asocia con una dieta que contiene un baja proporción de alimentos de origen vegetal .

Además , cada vez es más claro que el efecto de la ecología microbiana del intestino va más allá del sistema inmunitario intestinal local y está implicado en los trastornos relacionados con la inmunidad , tales como el síndrome de intestino irritable, la diabetes, envejecimiento…

¿ Probióticos?

Se ha mostrado útil ante ciertas situaciones como diarrea del viajero.
Todavía no están claros ( ante la inmensa variedad) los protocolos de uso, cúales utilizar etc…
Campo interesante….

¿ Transplante fecal?

Se ha mostrado útil ante ciertas infecciones. Muestra utilidad, a partir de superdonantes, en síndrome de intestino irritable. Puede ser transplante o autotransplante. En peso corporal, ciertas patologías etc…todavía no está claro.

Posts relacionados


Frutos secos y peso corporal

Los frutos secos poseen una elevada densidad energética, lo que predispone a relacionarlos con un incremento del peso corporal. Es decir, aportan muchas kilocalorías derivadas principalmente de su riqueza en grasas. Sin embargo, diferentes estudios relacionan el consumo de frutos secos con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, cáncer y otras patologías (1-4). Aunque […]

01.05.2018
bacterias

¿Sabías que en el cerebro tenemos bacterias?

Hace unos 3 años  (más o menos) se descubrió que existe una microbiota cerebral (sí, suena raro pero hay bacterias en el cerebro). Fue un descubrimiento (como muchos en la ciencia) casual mientras se trabajaba con un primate en un experimento relacionado con el sida. Luego se observó que en el ser humano también existía […]

21.08.2017
yogures

¿Probióticos y colon irritable?

Algunos autores han sugerido que la microbiota también podría desempeñar un papel en el síndrome del intestino irritable pero sin embargo hay controversia en este tema. En un interesante estudio (*) publicado en el año 2013 se tuvo precisamente como objetivo, revisar la evidencia emergente de los mecanismos y la eficacia de los probióticos en […]

30.01.2017

Comentarios


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lunes a Viernes
Mañanas de 10:00h. a 13:30h.
tarde de 16:30h. a 20:00h.
C/ Uría 38, 4ºA, Oviedo-Asturias
C/ González Abarca 6, 2ºB, Avilés-Asturias
C/ Saavedra 4, Oficina 26, Gijón-Asturias
C/ Dr. Esquerdo, 105, 28007 -Madrid
C/ Londres, 28, Tercera planta -Barcelona
985 223 484

¡Sígueme en las redes sociales!