Muchas veces hablo de los lácteos, no niego que me gustan, que me encantan, ¡qué le voy a hacer soy asturiano! y quizás influya que en Asturias estamos acostumbrados a ver vacas, a ver leche , a ver ordeñar vacas ( a poco que te guste andar por pueblos y aldeas), a ver decenas y decenas de productos lácteos diferentes ( por ejemplo si hablamos de quesos podemos decir que es la tierra de los quesos puesto que ningún lugar en el mundo hay tanta variedad de quesos en una extensión de territorio tan relativamente reducida). Y obviamente eso ha influido en que mis dos doctorados hayan tratado sobre lácteos. Y dentro de los lácteos hablo bastante del yogur porque cada vez hay más evidencia favorable a su consumo. Hoy hablo de nuevo del tema porque un estudio recientemente publicado (*) nos recuerda lo interesante de su inclusión en la dieta.

Y es que no se puede olvidar que el consumo de yogur se ha asociado con patrones y estilos de vida saludables, una mayor calidad de la dieta y perfiles cardiometabólicos y cardiovasculares más saludables. Diversos estudios han concluido que los consumidores frecuentes de yogur frecuentes no sólo tienen una mayor ingesta de determinados nutrientes, sino también una mejor calidad de la dieta, que incluye un mayor consumo de frutas y verduras, de granos integrales y de productos lácteos en comparación con los bajos o no consumidores indicando un mejor cumplimiento de las directrices dietéticas.

Evidencias epidemiológicas y clínicas recientes sugieren que el consumo habitual de yogur contribuye a mejorar la salud cardiometabólica y cardiovascular debido a sus efectos en el control del peso corporal, la homeostasis energética y el control glucémico. Además, diversos estudios han concluido que los consumidores de yogur son más activos físicamente (⩾ 2 h / semana), fuman menos y tienen más conocimiento de nutrición en comparación con los no consumidores.

Por lo tanto, el consumo de yogur puede ser considerado como “firma”, » huella» o «señal» de unos hábitos de vida y de una dieta más saludable a través de su contenido nutricional y de su impacto sobre la salud metabólica y cardiovascular (incluyendo el control del equilibrio energético, el peso corporal y la glucemia y sus relaciones con comportamientos más saludables y estilo de vida).

(*)Panahi S, Fernandez MA, Marette A, Tremblay A. Yogurt, diet quality and lifestyle factors. Eur J Clin Nutr. 2016 Nov 2. doi: 10.1038/ejcn.2016.214.

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