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Feb 02
yogur

La microbiota

En el tracto gastrointestinal de los mamíferos existe una población microbiana muy diversa denominada microbioma o microbiota, que juega un papel importante en la salud, en la nutrición, el metabolismo, la protección contra patógenos y en el desarrollo del sistema inmunológico. Se estima que al menos 1000 especies bacterianas además de otra serie de microorganismo cohabitan el tracto intestinal humano.

El desarrollo de la microbiota generalmente comienza antes del nacimiento y su alteración puede tener consecuencias adversas. Estudios recientes donde se han identificado comunidades bacterianas en meconio, líquido amniótico y placenta, concluyen que la colonización microbiana del intestino fetal comienza en el útero y continúa durante los primeros 2 años de vida, y que depende de múltiples factores, por ejemplo, dieta materna, estrés, exposición a antibióticos, modo de administración, tipo de alimentación (leche materna o fórmula), entre otros.

Una vez que ha tenido lugar el nacimiento, numerosos factores ambientales que incluyen el parto prematuro, el modo de parto (vaginal o cesárea), el uso de antibióticos y la dieta pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la microbiota intestinal de los bebés. El hecho de que la leche humana contenga microorganismo es probable que tenga importantes implicaciones.

Aunque comúnmente se piensa que están relacionados con la enfermedad como patógenos, la mayoría de los microbios intestinales son comensales y simbiontes que proporcionan efectos beneficiosos en términos de nutrición, desarrollo del sistema inmunológico y maduración postnatal del intestino. Realizan funciones que no pueden ser realizadas por el propio anfitrión humano.

El número total de células bacterianas que residen en el intestino humano supera ampliamente el número de células huésped. Más de 3 millones de genes han sido identificados en esta microbiota, es decir, 100 veces más que nuestros propios genes humanos. Y aunque esto sea así, es curioso que la mayoría de la microbiota intestinal está limitada restringido a 4 filos dominantes: Firmicutes, Bacteroides, Actinobacteria y Proteobacteria.
Los hallazgos de investigaciones recientes muestran que cuando ocurre una disbiosis (alteración en la composición de la microbiota), el resultado es con frecuencia una respuesta inflamatoria que puede afectar a todo el cuerpo. La disbiosis puede ser debida a baja ingesta de frutas y verduras, exceso de ingesta de proteína animal, estrés, baja ingesta de fibra, obesidad y sobrepeso, antibióticos.

Pero, ¡ ojo!, no sólo la diversidad microbiana y la abundancia relativa de ciertos taxones desempeñan un papel en la disbiosis y la inflamación, sino también sus capacidades funcionales en términos de producción de metabolitos e interacción con el sistema inmunológico del huésped. Además alteraciones en la permeabilidad intestinal pueden dejarnos expuestos.

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